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08/Abr/2010
 
 
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Entrevistas El Padre, Lima, el amor, París, la bohemia, la pintura, la muerte y la obra de arte. Szyszlo.

Vida de un Perseguidor

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"Sartre, Matisse, Picasso, Gide, Faulkner, Cocteau, Malraux, André Bretón... Acabé conociendo a muchos de ellos".

Entrevistar a Fernando de Szyszlo no es nada fácil. Fernando de Szyszlo no sólo es uno de los artistas más carismáticos que ha parido el Perú (que es un país de paridas silenciosas y geniales), sino que al ser su vida tan desmedida en inquietudes, tan saturada de conocimientos y de vivencias, tan rica en vibraciones culturales y tan azotada por esos vaivenes internos y creativos que se originan en la sensibilidad exacerbada es muy difícil extraer de ella los momentos más estelares y definitorios de su personalidad. No es fácil compendiar, sintetizar y menos precisar en pocas palabras la personalidad de Szyszlo. Siempre nos va a quedar la sensación de que hay muchísimo más por descubrir en este personaje tan ubérrimo que desafía la concisión de las ideas y la cortedad de los vocablos. Es un hombre tímido el cual, en vez de lanzarse atolondrada y desaforadamente en pos del arte a través de sus intuiciones (lo cual es muy común entre los artistas), ha ido tejiendo paso a paso, sin retrocesos y con paciencia benedictina, el enorme tapiz que ahora, a sus 84 años, puede extender delante de él como una vida plena de hallazgos culturales sin mácula que no siempre se expresan a través de la genialidad de su pintura. Es un renacentista trasladado al siglo XXI en cuanto a la eclosión vitalista de las bellas artes que él contempla, arquitectura (quiso ser arquitecto), escultura (él es escultor también), música (como un trasfondo creativo), pintura (claro está) y literatura (académico de la lengua); también es, y como contraposición a su diletantismo polimorfo y renacentista (casi churrigueresco en la demasía de su arquitectura mental), un hombre cabal del hoy, moderno, ecuménico, translaticio, internacionalizado y universal; y lo más importante es que es todo esto sin abandonar sus raíces peruanas. El aura de las culturas precolombinas está muy presente en sus cuadros a través del color y de las formas, trazos y texturas; también la poesía o el sentimiento que hacen que sus obras tengan temática argumental y no procedan del acaso. Se conserva estupendamente bien. Su lucidez y sobre todo su memoria son envidiables. Me recoge de mi casa en su Mercedes para ir al restaurante Costa Verde y al final de la entrevista me devuelve a ella conduciendo con inusitada destreza dentro del tráfico caótico de la ciudad. Su tolerancia se refleja en todo instante a través de la conversación si en algún punto disentimos. También exuda modestia, lo cual lo enaltece, porque el que es importante y se minimiza a sí mismo está arañando la grandeza del espíritu. No es fácil asomarse a este pozo sin fondo y extraer preguntas ante tanta abundancia de temas. Veamos qué ocurre:

–Szyszlo, ese enrevesado y casi impronunciable apellido que usted tiene, ¿de dónde procede?
–Es polaco. Mi padre, nacido en Polonia, era científico, botánico, y viajó literalmente por todo el mundo gracias a una carta de crédito que le abrió mi abuelo, conocido médico de Varsovia. Viajaba y escribía libros acumulando así derechos de autor. En 1911 escribió “10,000 kilómetros a través de México” publicado por la editorial Plon en París, la cual todavía existe. Era un hombre muy culto que recaló en Lima y se casó con peruana.


 


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