Medio Ambiente Los 100 millones de árboles plantados. Y los millones por plantar.
El Millón de Árboles
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Raíces fuertes: Ministro De Córdoba y AGP con el árbol número 100 millones. |
La sabiduría popular indica que para que un ser humano pueda considerar haber tenido vida plena, son tres las máximas de acción a realizar en la vida: escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol. Del último, mejor si son dos; extraordinario si 100 millones. Sobre todo en un país como el Perú donde la alta tasa de deforestación acumula más de 7’172,000 de hectáreas de bosques traídas abajo.
Entonces, la campaña de reforestación llevada a cabo desde 2008 por el Ministerio de Agricultura, presidido por Adolfo de Córdova, llegó a su objetivo de los 100 millones de árboles el último 30 de marzo, cuando el presidente Alan García Pérez pisó la lampa y sembró un molle. Junto a esta especie, en todo el territorio fueron reforestados eucaliptos, pinos, tara, cipreses, quenhua y otros. Con esto, el Perú se ubicó en el noveno lugar de reforestación mundial –y el primero de Sudamérica– en la cruzada del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente – PNUMA para sembrar mil millones de árboles.
La gesta no fue poca cosa: se necesitaron 4,800 viveros comunales y otros 30 institucionales, además de jornadas con la participación de hasta 500,000 personas en costa, sierra y selva. Lo positivo: algo de voluntariado y bastante de concientización de los peruanos. Y que cada hectárea sembrada puede absorber hasta 25 toneladas de dióxido de carbono. Ahora se viene la otra meta del ministerio: llegar a los 200 millones de árboles reforestados para 2011. Ojalá y esa semilla dé buen fruto.
Árbol Oxigenado
De ingenio peruano y, sobre todo, motivo verde, el Purificador de Aire Urbano PAU-20, más conocido como el Súper Árbol, es una máquina capaz de purificar 200,000 m3 de aire al día: el equivalente a lo que respiran 20,000 personas o el dióxido de carbono que fija una hectárea de eucaliptos. Desafortunadamente, requiere de 60 litros de agua para llevar a cabo su labor, vertiéndola luego como agua no potable en los desagües.