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Opinión No es el momento de una guerra comercial.

El Tío Sam en la China

NUEVA YORK – Sigue la batalla de los Estados Unidos contra China por los tipos de cambio. La debilidad económica de las economías avanzadas hace que exista el riesgo de una nueva ronda de proteccionismo. En Estados Unidos más de uno de cada seis trabajadores que desean un empleo de tiempo completo no logran encontrarlo.

Estos son riesgos relacionados con el estímulo fiscal insuficiente en EE.UU., diseñado para calmar al Congreso y reanimar la economía. En vista del déficit creciente, es poco probable que haya un segundo estímulo. La política monetaria ha llegado a su límite. Apenas se puede controlar a los halcones de la inflación. Por tanto, hay poca esperanza de obtener ayuda por esa vía. Así, el proteccionismo está cobrando un lugar preponderante.

El Congreso ha encargado al tesoro de EE.UU. que evalúe si China es “manipuladora de divisas”. El presidente Obama ha retrasado la fecha en la que Timothy Geithner, el Secretario del Tesoro, debe publicar su informe. Pero me temo que el concepto mismo de “manipulación de divisas” está viciado: todos los gobiernos toman medidas que afectan directa o indirectamente al tipo de cambio.

Los déficit presupuestales imprudentes pueden conducir a que haya una moneda débil, del mismo modo que las tasas de interés bajas. Hasta que estalló la reciente crisis en Grecia, EE.UU. se beneficiaba de un débil tipo de cambio dólar/euro. ¿Debían los europeos haber acusado a los Estados Unidos de “manipular” el tipo de cambio para aumentar las exportaciones a sus expensas?

Los políticos estadounidenses se centran en el déficit comercial bilateral con China –que es persistentemente grande—, pero lo que importa es la balanza multilateral. Al inicio de las presiones, durante el gobierno de George W. Bush, el superávit comercial multilateral era pequeño. Ahora, el superávit multilateral es importante.

En una economía global con una demanda agregada deficiente, los superávit en cuenta corriente son un problema. Pero el superávit en cuenta corriente de China es inferior que la cifra combinada de Japón y Alemania. Como porcentaje del PBI es del 5%, frente al 5.2% de Alemania.

Muchos otros factores, además de los tipos de cambio, afectan la balanza comercial de un país. Uno de los elementos determinantes clave es el ahorro nacional. El déficit comercial multilateral de Estados Unidos no se reducirá significativamente hasta que el país ahorre mucho más.

Es probable que un ajuste del tipo de cambio únicamente haga que cambie el lugar donde los estadounidenses compran sus textiles y prendas de vestir –en Bangladesh o Sri Lanka, en lugar de China. También contribuiría a la desigualdad en China, puesto que los agricultores pobres se enfrentan a una creciente competencia de las granjas altamente subsidiadas de los EE.UU.

Esta es la verdadera distorsión comercial de la economía global, por la que millones de pobres en los países en desarrollo resultan perjudicados mientras EE.UU. ayuda a los agricultores más ricos del mundo.

Algunas personas aducen que China debe ajustar su tipo de cambio para evitar la inflación o la formación de burbujas. La inflación sigue estando contenida pero, lo que es más pertinente, el gobierno chino tiene a su disposición un arsenal de armas de otro tipo (desde impuestos a las entradas y los beneficios de capital hasta una variedad de instrumentos monetarios).

Los tipos de cambio sí afectan los patrones de crecimiento, y es del interés de China reestructurar y alejarse de una alta dependencia del crecimiento impulsado por las exportaciones. China reconoce que su moneda debe apreciarse en el largo plazo y que es contraproducente convertir la velocidad a la que lo debe hacer en un tema político.

Desde que comenzó a revaluarse el tipo de cambio en julio de 2005, el ajuste solo es la mitad de lo que la mayoría de los expertos creen que es necesario. Pero iniciar una confrontación bilateral sería imprudente.

Puesto que el superávit multilateral de China es la cuestión económica que preocupa a muchos países, los EE.UU. deben buscar una solución multilateral basada en reglas. Imponer derechos unilaterales socavaría el sistema multilateral sin muchos beneficios.

China podría responder imponiendo derechos a los productos estadounidenses que se benefician directa o indirectamente de los subsidios otorgados como parte del enorme rescate de los bancos y fabricantes de automóviles.

En una guerra comercial no hay ganadores. EE.UU. debe tener mucho cuidado de no iniciar una en medio de una recuperación global incierta. Desafortunadamente, la crisis global se gestó en los Estados Unidos, y el país debe voltear hacia adentro, no solo para reanimar su economía sino para evitar una repetición. (Por Joseph E. Stiglitz*)

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Joseph E. Stiglitz es profesor de economía de la Universidad de Columbia y ganador del Premio Nobel de Economía en 2001. Su libro más reciente: Freefall: Free Markets and the Sinking of the Global Economy ya está disponible en francés, alemán y japonés y pronto lo estará también en español, italiano y chino.
Copyright: Project Syndicate, 2010.
www.project-syndicate.org
Puede escuchar un podcast en inglés de este artículo en el siguiente enlace: http://media.blubrry.com/ps/media.libsyn.com/media/ps/stiglitz124.mp3
Traducción de Kena Nequiz


 


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