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Música Gustavo Cerati vuelve a Lima este sábado 24. Su nueva gira y disco se llaman “Fuerza Natural”.

Gustavo Cerati: Razón de la Fuerza

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Concierto será en San Marcos. Habrá ingreso vehicular por la cuadra 50 de la Colonial.

“No nos sirven las palabras...
Gemir es mejor... ¿o no?”

–G.C.

Charly, Fito, Andrés, Luis Alberto, León… Gustavo. En el Olimpo musical argentino, la sola mención de Gustavo Cerati es evocación de epopeyas sónicas de inmaterial estallido. Su curiosidad animal por hacerlo todo en grande, de inventar –más allá de canciones– sonidos, ideas, mundos cercanos y suficientes donde su sola voz dictaba los compases de una autoridad perenne le hizo sinónimo de vanguardia, de reencarnado en sí mismo con cada lanzamiento más allá del granítico nombre de Soda Stereo.

Sí, este es el quinto disco. Se llama Fuerza Natural, debutó en el número uno en Argentina, Chile, Colombia y México pero aquí en Perú seguimos cantando “Persiana Americana”. ¿Injusto? Depende cómo se mire: seguimos celebrando la revolución que Soda supuso para Latinoamérica en los ochenta, es lo que importa.

Fuerza Natural, por su lado, es un disco conceptual de tonadas folk embebidas de todo aquello que Cerati aprendió de sus maestros y de todo aquello que creó para enseñarle al resto. En surcos como “Cactus” hay pinceladas de Fleet Foxes (denotando que Cerati sigue con interés todo lo que se mueve, sin atarse al pasado). El título alude al intento de reproducir en música diversos paisajes y elementos al alcance de los sentidos: el océano, las playas, las constelaciones, el planeta mismo, vivo y atrayente. Es un viaje sin destino, donde en el espejo retrovisor apenas si se ve a lo lejos el automóvil donde viajaban Zeta Bosio y Charly Alberti. Los nuevos compañeros de ruta son para este disco Richard Coleman, Fernando Nalé y Fernando Samalea, y la puesta en escena de la gira misma corre a cargo de Martin Phillips, la mente detrás de los espectáculos de Nine Inch Nails, Kanye West, Soda Stereo y Daft Punk.

Con medio siglo de vida recién cumplidos, hay en el Cerati de 2010 también un profundo sentimiento a lo Jeff Lynne, ¿o quizá Traveling Wilburys?, aquel grupo errante de 1988-89 donde militaron Bob Dylan, Tom Petty, Lynne, Roy Orbison y George Harrison en temas como “Magia”. “Tengo todo por delante / nunca me sentí tan bien”, canta Cerati. Y las guitarras insisten e insisten en la idea de un avance incontenible, en que todo gira en el sentido correcto, en que la vida se deja suceder y lo innecesario se queda atrás. “Déjà vu”, el primer tema difundido, es el más reminiscente a SS. “Dominó” transita por linderos del glam y “Sal” es el experimento necesario, el momento más arriesgado del álbum. Claro, estamos hablando de un tipo latino que se dio mañana para hacerse gigante y llegar a grabar con Roger Waters.

Todos esos son los Ceratis que vienen. El que fundara con Zeta a Soda Stereo, el mismo que firmó la carta comunicando el fin. El de las “Gracias… totales” y también el de la gira de reencuentro. El de los episodios sinfónicos y el de las 90 mil entradas vendidas para las funciones de Soda en el estadio de River Plate, quebrándoles la marca a los mismísimos Rolling Stones y U2. El mismo que con la vuelta de Soda tuvo a miles dando vueltas de cuadra peleando por una entrada afuera de Ripley. Es el mismo de “Canción Animal”, de todas las otras canciones que conoces. Y el de las otras canciones solistas que las radios peruanas se resisten a difundir. Es el mismo Cerati, que sigue siendo grande, tan grande como él mismo sabe que lo es. (S.M.)


 


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