Cultural Este 28 se inaugura en el local de la Universidad Católica en el Jirón de la Unión 554 (casa O'Higgins) una muestra sobre la vida y milagros de Doris Gibson Parra. Luis Repetto, el jefe del Museo de Arte y Tradiciones Populares del Instituto Riva Agüero, monta la exhibición y ha escrito este inspirado texto.
Expo DG: 100 Años (VER)
Doris fue una mujer de una sola pieza. Entre el glamour de Leguía y la beligerancia de Alan García transcurrieron sus avatares de casi una centuria. Le tocó vivir el siglo XX a la usanza de la época, desenfrenada, arrolladora, con una fuerte presencia, con su valía de mujer arequipeña y peruana.
Heredó el temple de los characatos, la constancia, la tenacidad, la lucha por sus convicciones, por su independencia, por demostrar la verdad. En esos vaivenes de la vida política el Perú tuvo muchas transformaciones, de golpe en golpe y de tandas democráticas en tandas supo hacer periodismo y mostrar su independencia tantas veces enajenada. Muchas veces acorralada, intentando no sucumbir, salir a flote y demostrar que la lucha por la verdad, triunfa.
Mujer de cuerpo entero, sin remilgos, de voz autoritaria, de sensibilidad suficiente para ver donde los otros no veían y encontrar en las manifestaciones del Perú la continuidad cultural de la que hoy se precian miles de peruanos. Su azarosa y exagerada vida fue un mito, una leyenda, verla discurrir entre políticos, intelectuales, artistas, luchadores, librepensadores y absolutamente informada de lo que ocurría en distintas partes del mundo, cuando las nuevas tecnologías no estaban desarrolladas como en la actualidad.
Musa inspiradora de Sérvulo Gutiérrez, el boxeador-pintor que supo seducir y sucumbir ante la belleza y el desenfreno de una mujer que fue tantas veces retratada, dibujada, esbozada y amada. El genio, el temple, las vibraciones de Sérvulo siguen en la impronta de sus pinceles que nos embriagan frente a los retratos de Doris bajo su paleta y sobre todo su color, su nerviosismo y sus vibrantes emociones.
El tema femenino está presente en ella, por toda ella, es inseparable su personalidad de su imagen que nos transporta a una mujer fuerte, entera, decidida, aguerrida, sin tapujos….
Su presencia en la escena política nacional se inicia muy joven cuando las mujeres no participaban de la vida económica del país y menos de la vida política. El voto femenino, el derecho a sufragar recién en el gobierno de Odría se asume como un derecho ciudadano para todas y todos. Sin embargo en este devenir supo enfrentarse a quienes no eran transparentes, a las clausuras y cierres de su revista, de su medio de información. Así menguó, venció y se sobrepuso a cuanto tropiezo se le presentó en el centenario de su larga y generosa vida.
Me tocó conocerla por la intersección de mis compadres, Hilario y Georgina Mendívil, que cuando llegaban a Lima desde Cusco no dejaban de pasar por el departamento de Camaná donde Doris disfrutaba la vida y el trabajo, convivía con las expresiones tradicionales de la época que recogió de un Perú que estaba vendado a lo auténtico, a reconocerse en la continuidad de su cultura, en mirarse al espejo para amarse por el derecho de ser peruano y ser orgulloso de una civilización que ha aportado y aporta a la humanidad. Sin devaneos, al grano, Doris de lejos, una mujer mítica en el siglo XX. Ejemplo de tenacidad y amor al Perú. (Escribe: Luis Repetto Málaga)