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Local El copyright contra la libertad del copyleft, a propósito del Día del Derecho de Autor, este 23 de abril.

Dilema del Pirateo

El copyright y el copyleft. El primero vela por los derechos de autor (Indecopi arenga: “No a la piratería que atenta contra la economía nacional”). El segundo aboga por que las obras sean de dominio público (con la autorización debida, esto se aplica con la licencia Creative Commons). Todo un dilema de la oferta y demanda. Del torrent, la quemadora, la fotocopia, Polvos Azules y los DVD’s de a luca.

El cineasta peruano Alberto “Chicho” Durant concluye en su libro “¿Dónde Está el Pirata?”: “No es sostenible una legislación como la de propiedad intelectual, que atenta contra los intereses culturales de la sociedad en su conjunto, y en particular contra los de la población de menores ingresos”. Y es que ya es costumbre “torrentear” una película desde Internet y verla en una laptop.

Pero a los creadores que recién empiezan, esto les puede jugar en contra, porque no son unos consagrados como Radiohead, que ya cuenta con una legión copiosa de fanáticos, y puede difundir su obra sin cobrar un centavo para sacarle la lengua a las disqueras, que suelen ser corporaciones (la banda Anthrax agrega: “El CD es el menú y el concierto es la cena”. He ahí la verdadera ganancia musical).

Es el caso de los nacionales Diego (35 años) y Daniel (36) Vega, quienes acaban de ser seleccionados nada menos que por el Festival de Cannes, pues su ópera prima “Octubre”, que trata sobre un prestamista (Bruno Odar) que busca a la mamá-prostituta de su hija, competirá en la sección “Una Cierta Mirada” junto a pesos pesados como el francés Jean-Luc Godard o el portugués Manoel de Oliveira. “Imagínate si nos piratean ahora, cuando recién vamos a ir a festivales y luego estrenaremos la película”. Sin embargo, tampoco son fundamentalistas sobre el tema. “La piratería es un mal necesario”, señala Daniel. “¿Cómo ver una cinta rumana que jamás llegará a la cartelera, si no tienes suficiente dinero para comprar el DVD a través de Amazon?”.

La guerra o la alianza

Reza el viejo dicho: si no puedes con el enemigo, únete a él. Eso hizo la editorial Norma, que negoció con uno de los líderes piratas para aprovechar su vasta red de distribución. La oferta fue tentadora: un ambulante suele ganar S/. 1 por libro bamba, pero con ellos ganaría S/. 4. A su vez, Norma bajó hasta 30% el precio final de algunos productos, para competir con los piratas en una proporción de 2 a 1, y ya no de 5 a 1.

En cambio, los que fueron pura rabia, perdieron. Blockbuster fracasó en su encarnizada batalla contra los informales peruanos, y el baterista de Metallica, Lars Ulrich, cuando pisó nuestro país a comienzos de año, recuerda como un mal sueño su guerra contra Napster, uno de los pioneros en el intercambio de archivos de música en el ciberespacio, caso que llegó hasta los tribunales. Para los que son zen, como los DJ’s (mucho de ellos son vegetarianos), el copy-paste es crear.

Hay que darle la vuelta al asunto. El 3D, por ejemplo, es un valor agregado del que Hollywood echó mano para que los espectadores vuelvan a las salas (hasta el momento, “Avatar” ha recaudado más de U$ 2700 millones en el mundo). Chicho Durant es de la misma lógica: según declaraciones suyas a un diario local, de 10 películas que ve una persona, 2 son en el cine, y si van a pagar por una entrada, es porque buscan algo más. Otra reflexión suya espantaría a Indecopi: la piratería favorece la cinefilia.

Los tiempos cambian. Chicho cuenta en “¿Dónde Está el Pirata?”: en 1928, Walt Disney realizó “Steamboat Willie”, el primer filme sonoro de dibujos animados, que fue un hit. Lo que pocos saben es que el título fue sacado de una parodia fílmica de Buster Keaton llamada “Steamboat Bill”, y que la música que utilizó Disney estaba inspirada en la misma canción que inspiró a Keaton. ¿Plagio u homenaje? Desde luego, Disney no pagó derechos a nadie. A ver quién le reclama. (J.Tsang)


 


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