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La acusada de haber simulado el robo de una pieza de la exhibición ‘El cuerpo humano real y fascinante’, contraataca ad portas de la culminación de su proceso penal. Se defiende sin titubear pero reconoce haber cometido errores.

Susan Hoefken: ¡Rayos y Sentencias! (Video)

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En Pie de Lucha. inalmente eres tú la dueña de tu destino y así seas una contra el mundo, igual vale la pena intentarlo”.

Han pasado más de seis meses desde que estalló el escándalo que envolvió de pies a cabeza a Susan Hoefken, promotora de eventos. Como se recuerda, ella fue acusada de montar una patraña, con fines publicitarios, basada en el autorobo de un pulmón de la muestra internacional que ella misma organizaba, ‘El cuerpo humano real y fascinante’. Tildada de ‘Roba pulmón’ y ‘Pinochita’, y señalada por la prensa, la opinión pública, los cibernautas y hasta por el mismísimo Presidente de la República, a Susan no le quedó otra que defenderse desde la clandestinidad y cambiar su aspecto físico por temor a ser agredida en la calle.



A pocos días del escándalo, ella conducía por las congestionadas calles de Lima cuando el carro de un taxista raspó levemente el suyo. Como es costumbre limeña, ella bajó la luna para increparle con un par de gritos cuando fue reconocida: “¡La roba pulmón!, ¡la roba pulmón!”. El taxista bajó de su auto y empezó a golpear el de Susan, quien huyó de la escena asustada.

Nuestra reunión con ella se dio en la oficina de su asesor de imagen, en el octavo piso de un edificio frente a El Golf de San Isidro. Ella vestía de manera muy informal, con unas sandalias amarillas de plataforma que la hacían ver aun más alta de lo que es, su pelo lacio ahora lo lleva crespo y escondía su rostro tras unas enormes gafas de sol.

Susan, se te ve bien, algo más delgada tal vez, pero hace 6 meses te pasó una aplanadora por encima.
–Sí, totalmente. De un momento a otro, todo lo que tenía desapareció, me lo quitaron, me lo quemaron. Sentí como si me hubieran quemado viva.

Tú también desapareciste, ¿dónde has estado?
–Durante el verano estuve refugiada en mi casa de playa, pero no bajé a la playa hasta los últimos tres fines de semana en los que me armé de valor, me puse mi gorro y mis lentes grandes y bajé. No le tenía miedo a la gente de la playa, sino que no quería que algún fotógrafo me captase y después inventen que me estoy dando la gran vida.

Supimos que te ibas a casar...
–Aplacé eso como otras muchas cosas en mi vida. Mi plan era, casarme en abril y con las mismas salir embarazada.

¿Y el aro de matrimonio que llevas puesto?
–Nos hemos dado los aros, hicimos algo íntimo entre los dos, pero nos casaremos más adelante, cuando termine esta pesadilla.

¿Él fue tu apoyo durante todo este tiempo?
–Sí, si no hubiera sido por él, en verdad, probablemente en un momento de flaqueza yo me hubiera tirado de un puente o algo así. Te lo digo de verdad.

¿Estás ocultando tu apariencia real por vergüenza o por miedo?
–¡Por miedo a la gente! Yo no tengo nada de qué avergonzarme, yo no he hecho nada. Creo haber estado en el lugar equivocado y a la hora equivocada, allí me cayó el rayo.

Susan tiene 33 años. Hasta antes del incidente, era una exitosa promotora de espectáculos que había trabajado con las mayores empresas peruanas e incluso en eventos a los que había asistido el Presidente de la República. Además, practica el box y tiene una banda de rock. Su gran frustración: no haber podido estudiar medicina en Alemania.

Empezó a trabajar a los 17 debido a los problemas económicos en los que cayó su familia al morir su padre. Ella tenía 6 años, su hermana 3. Perdieron su gran casa de La Planicie, en donde tenían un haras de caballos, y se mudaron a la casa de sus abuelos. Estudió en el colegio Beata Imelda. Se casó a los 27 años con su primer enamorado durante diez años y se divorció a los 29. Ahora, a los 33, está a punto de casarse por segunda vez. “Mi vida no ha sido fácil”, resume ella. “Siempre las cosas me han costado mucho y la valla siempre la he tenido más alta para salir adelante. Por eso me considero una sobreviviente”

Las Otras Muestras

¿Cómo trajiste la muestra internacional ‘El cuerpo humano real y fascinante’ al Perú?
–Siempre viajo buscando cosas nuevas para ofrecer al público. En este caso visitaba a mi hermana en Nueva York cuando vi la muestra por primera vez. Me interesó, me puse en contacto con la empresa Premier Exhibition, dueña de la muestra, y les hice la propuesta de traerla a Perú. Inmediatamente me contactaron con la empresa intermediaria Yam, con quienes trabajé el tema por un año entero.

‘El cuerpo humano real y fascinante’ abrió sus puertas en las galerías de Camacho en junio del 2009. Susan Hoefken era la productora y curadora de la muestra. El 4 de octubre por la noche desapareció una pieza, nada menos que un pulmón humano. Al día siguiente se le comunicó a la emisora Radio Programas del Perú sobre el robo ofreciendo una recompensa. Es allí cuando Hoefken se convirtió en el centro de la atención pública. A los dos días y en medio de explicaciones confusas, apareció el pulmón. Estaba dentro de una bolsa plástica y supuestamente había sido abandonado en el estacionamiento del centro comercial. Se fueron tejiendo varias versiones hasta que la que prevaleció fue que Hoefken misma había escondido el pulmón para captar la atención del público. Para esto, el programa Prensa Libre, de América TV, había difundido un correo electrónico en el que Katherine Seymore, funcionaria de la empresa Premier Exhibition, le comentaba a un empleado de Yam que Hoefken le había dicho que todo respondía a una estrategia de marketing planeada por ella misma.

Te señalaron como culpable, y se te inició un proceso penal.
–Sí y me parece absurdo que se crean el cuento. Yo no ganaba más dinero por duplicar la venta de entradas. Te explico el convenio que teníamos: La empresa Premier, dueña de la muestra, se llevaba el 70% de las utilidades y la empresa intermediaria, Yam, se llevaba el 30%. De ese 30% yo ganaba el 0,5%, nada más. Yo cobraba un fee (monto fijo) de US$50,000 por la producción de la muestra, adicionalmente me pagaban US$6,000 mensuales como curadora, además cobraba otro porcentaje por estar a cargo de la planilla y ganaba el 10% de comisión por cada auspiciador. A ese monto de casi US$100,000, que eran mis honorarios, recién súmale el 0,5% del 30% de utilidad de Yam.

Sería una movida estúpida de tu parte.
–Absolutamente, era mucho lo que estaba en juego. Mi imagen, lo que había alcanzado, la inversión, una posible demanda de los gringos contra mí, es decir, una serie de riesgos. ¿Lo iba a hacer por US$1,000 adicionales? ¡Para qué exponerme por ese monto!

Es igualmente ridículo el video en el que apareces con la bolsa negra mostrando que apareció el pulmón.
–Ojo que el vídeo es una recreación, no es un video real. Nadie estuvo en vivo grabándome a mí en el momento en el que yo encontré el pulmón en el estacionamiento, así no fue.

¿Y cómo así te prestaste para hacer esa recreación tan peligrosamente infantil?
–¡Porque me lo pidieron los periodistas! Yo no tengo experiencia en esto, estaba nerviosa, estaba asustada y estaba feliz por haber recuperado el pulmón.

¿Pecaste de figureti?
–Puede ser. Yo no quería estar en la portada de todos los medios, yo no quería que eso pasara, pero cuando ocurrió yo siempre fui la que dio la cara.

¿No te da cierta vergüenza cuando ves ese video?
–De acuerdo, es un insulto a mi inteligencia que la gente crea que yo inventé todo. Yo soy productora, creo eventos, creo situaciones, imagino todo un concepto, así que si yo hubiera querido hacer esto, lo hubiese hecho alucinante. Si hubiera querido hacerlo por publicidad, para qué hacer aparecer el pulmón, si la publicidad ya estaba hecha. ¡Es absurdo!

Tú declaraste: “Me da vergüenza como peruana que justamente haya pasado (el robo) acá en nuestro país”.
–Eso lo dije porque así me lo aconsejó la central de medios con la que trabajaba. Ojo que yo nunca dije que me avergüenzo de ser peruana, pero desgraciadamente es así como se interpretó. Fue allí cuando el presidente me acusó de dañar la imagen del país y me pidió que renunciara a la nacionalidad peruana.

Cuando desaparece el pulmón las cámaras de seguridad del local no estaban funcionando y tú lo sabías.
–Claro que sabía que no tenía sistema. Unas semanas antes el monitor de seguridad se nos puso en negro, cosa que avisamos a Premier por correo electrónico. Ellos nos dijeron que no nos podían dar la clave de acceso por medidas de seguridad.

¿Por qué dijiste entonces que las cámaras de seguridad no estaban apuntando al ladrón?
–Porque en ese momento, ¿qué otra cosa podía decir? Si yo decía que había reportado la falla a Premier, estaba echando a mis partners y si el pulmón nunca aparecía, la compañía de seguros no nos iba a cubrir.

Eso no justifica la mentira.
–Yo sé, pero estaba aterrada. Equivocadamente busqué dar un tipo de salida al tema.

¿Cuál es tu hipótesis de todo esto?
–Yo creo que el robo sí ocurrió. Como dicen los gringos “follow the money” (sigue al dinero) y si tú analizas quién gana con todo esto, te darás cuenta quién es el autor del robo.

Explícame eso.
–Hay una hipótesis que dice que la empresa Premier, que tiene diez muestras que se exhiben en diferentes partes del mundo en simultáneo, quiso cambiar la conclusión del parte policial de la denuncia por robo. De esta forma evitaría que la empresa de seguros le eleve la póliza de siniestralidad. Un robo no les convenía económicamente.

¿Estás diciendo que te utilizaron?
–Al aparecer el pulmón, Premier decide cambiar la versión de robo por “estrategia de marketing” para aparentar que en realidad las piezas nunca estuvieron fuera de su control. Y así, insisto, evitar que le eleven la póliza de siniestralidad.

Ahora eres tú la que hace serias acusaciones contra Premier.
–Al encontrarme sola contra el mundo decidí investigar y las acusaciones no las hago yo. El programa 20/20, de la cadena ABC, hizo una investigación en el 2008 que concluyó que los cuerpos utilizados en la muestra eran comprados a US $200 en el mercado negro de China. Eran cuerpos de reos ejecutados extrajudicialmente.

Indudablemente que mientras el caso no concluya, cosa que debería ocurrir en los próximos treinta días, en donde el juez deberá acusar o archivar, Susan vive el drama a diario. Se archivará el caso si es que los funcionarios de Premier insisten en no responder, por segunda vez, a las interrogantes que les ha mandado la fiscalía peruana.

Desde hace seis meses pasa días enteros recluida en su casa de La Planicie. Tiene una rutina diaria de ejercicios y de box, usa mucho la piscina de su casa y para relajarse más aún cuenta con un estudio musical completamente equipado donde compone canciones que luego ensaya con su grupo de rock llamado Six Pack. Ella es la vocalista y su novio el baterista. Pero lo que más la obsesiona es recuperar su nombre. “Estoy segura que lo voy a recuperar”, dice. Por el momento, terminada la entrevista en la oficina de su asesor de imagen, en San Isidro, debe volver a casa en La Planicie. A la hora de despedirnos, se suelta el cabello, crespo nuevamente, se pone sus inmensos anteojos negros y sale a la calle. Así se siente más cómoda, por ahora.(Entrevista: Drusila Zileri / Fotos Víctor Ch. Vargas


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