Policiales Testimonio de colombiano podría resolver el crimen de Myriam Fefer.
El Corolario del Sicario
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Viernes 23. Sicario abandona el penal Las Rosas, en Argentina. |
El martes 27, luego de cuatro años de ocurrido el crimen de la empresaria Myriam Fefer, el sicario colombiano Alejandro Trujillo Ospina, 34, enfrentó por primera vez a la justicia peruana.
A pocas horas de su extradición de Buenos Aires, Argentina, Trujillo Ospina tuvo un escueto encuentro con el titular del 50o Juzgado Penal de Lima, Dewar Guevara Torres, asignado a este despacho apenas hace una semana. Acompañaban al colombiano la abogada de oficio Antoinette López Prado, el fiscal Juan Martín Herrera Farje, así como agentes de la oficina de Interpol-Lima.
El encuentro puso en evidencia a un nervioso Trujillo, quien se limitó a dar sus generales de ley ante el juez Guevara. Confirmó su identidad –es sabido que para sus ‘trabajos’ solía usar los nombres de sus hermanos David y Hugo–, y dijo ser oriundo de Manizales, Colombia. Del crimen Fefer no habló esta vez.
Sin embargo, ahora que enfrenta una posible condena de 35 años de cárcel por homicidio, son pocas las posibilidades de que persista en el silencio. Como se recuerda, el sicario confesó a sus familiares y compañeros de la prisión Villa Las Rosas, en Salta, Argentina, que asesinó a Fefer por encargo de su hija, Eva Bracamonte, 21. La suegra de Trujillo dijo a la Policía salteña que Eva se puso en contacto con él a través de Internet (CARETAS 2089).
El resto está en determinar la presunta conexión entre Trujillo Ospina y la joven heredera. Un testigo clave, hasta hoy desconocido, podría dar nuevas pistas para resolver el misterio.
Se trata del ‘burrier’ Augusto Gavilano Schiantarelli, preso en el penal de Sarita Colonia del Callao por intentar llevar a Holanda 13 kilos de coca, en el 2007. Gavilano confesó que trabajaba para Luis Mannarelli Rachitoff, tío de Liliana Castro Mannarelli.
En setiembre del 2009, Gavilano confirmó a La República que Trujillo Ospina, conocido como ‘Payaso’, era uno de los colombianos que hacían ‘trabajos’ para el ‘Loco’ Mannarelli, al igual que otro narcotraficante colombiano, Luis Suárez Muñoz, ‘Petal’, un conocido ex campeón de boxeo vale todo.
Según esta versión el ‘Loco’ había sido el nexo entre el sicario y su sobrina, Liliana Castro, 24, quien resultó ser la más beneficiada con el crimen. La muchacha pasó de ser camarera en un café miraflorino a dueña del 50% de acciones de la Inmobiliaria Sideral, de los Fefer, valorizada en US$ 1 millón.
Eva y Liliana, presas en el penal Santa Mónica desde setiembre, niegan ser las autoras intelectuales del crimen. Según Ariel Bracamonte, hermano de Eva, la investigación policial de tres años concluyó lo contrario. Sindica a Liliana, quien ahora luce la cabeza rapada en singular coincidencia con el sicario, como la persona que condujo a su hermana a planificar el asesinato.
Mano Negra
Con la presencia en Lima del sicario, la investigación de uno de los crímenes más sonados de los últimos años parece haber entrado en la recta final. Sin embargo, hay algunas movidas judiciales que han despertado sospecha entre los investigadores.
En los últimos cuatro meses, el presidente de la Corte Superior de Lima, César Vega Vega, cambió hasta en cuatro oportunidades al titular de dicho juzgado. Retiró del caso a la jueza Lorena Alessi y puso en su lugar a jueces de paz con poco conocimiento penal.
El 11 de enero colocó en el 50° Juzgado Penal al provisional Marco Palomino Valencia, pero éste declinó el nombramiento y fue enviado a otro despacho. Entonces, Vega puso en su lugar a Doly Herrera, que venía del 5o Juzgado de Paz Letrado de Lima.
A mediados de abril, la jueza Alessi retomó la investigación, pero por poco tiempo. El 22 de abril fue nuevamente removida del juzgado sin explicación alguna y en su lugar ingresó Dewar Guevara Torres, quien había trabajado en el 2o Juzgado de Paz Letrado de La Victoria y que en el 2008 ocupó una plaza como juez de Paz de Condevilla, en el distrito judicial del Cono Norte.
El martes 27, horas antes de la extradición del sicario, Vega Vega fue visto en las oficinas del 50° Juzgado Penal con el magistrado Guevara. Fuentes judiciales señalan presuntos nexos entre un asesor de Vega y Víctor Pérez Liendo, abogado de Eva y Liliana.
Guevara ha tenido apenas una semana para empaparse de los detalles del crimen Fefer, plasmados en más de 7,000 páginas.
Myriam Fefer, la enigmática empresaria de origen israelí, fue asesinada en su propio dormitorio mientras descansaba. Trujillo Ospina ingresó a su residencia de San Isidro sin forzar las cerraduras, peleó con ella en la oscuridad y finalmente la ahorcó con un cable de computadora. ¿Quién le abrió la puerta la madrugada del 15 de agosto del 2006? Las primeras respuestas podrían surgir el próximo jueves 6 de mayo, durante la reconstrucción del crimen, en que será inevitable y revelador el encuentro entre el sicario, la joven heredera y la enigmática ‘Lily’ Castro. (Patricia Caycho).