Policiales La ruta de los celulares alquilados por el sicario colombiano Alejandro Trujillo Ospina.
Llamadas por Cobrar
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Alejandro Trujillo Ospina rendirá su primera instructiva ante el juez Dewar Guevara este jueves 6. |
En setiembre del 2006, un mes después del asesinato de la empresaria Myriam Fefer, un misterioso colombiano llegó al puesto de alquiler de celulares de propiedad de Yurín Foroca, en Gamarra. Dijo llamarse ‘Alejo’ y alquiló hasta cinco aparatos para realizar llamadas telefónicas. ‘Alejo’ no era otro que el sicario Alejandro Trujillo Ospina.
En su declaración testimonial en la División de Homicidios, el 17 de abril del 2009, Foroca reveló que ‘Alejo’ le dijo que era mecánico de motos y que planeaba quedarse en el Perú para montar un taller de reparación de vehículos. Trujillo empezó a visitar a Foroca periódicamente y alquiló sus celulares innumerables veces. La Policía sostiene que ambos sostuvieron una presunta relación sentimental, pero la vendedora lo niega. Sólo coqueteaban, dijo.
Los encuentros culminaron a mediados del 2007, cuando el sicario desapareció misteriosamente. Foroca no supo de él hasta marzo del 2008, cuando recibió una llamada telefónica desde Buenos Aires, Argentina. “Me llamó a mi teléfono celular para decirme que me estaba enviando dinero (...), dinero que se lo había prestado a principios del 2007, según él me dijo para cosas personales”, declaró Foroca a la Policía.
El testimonio de Foroca es clave. No solo porque confirma que el sicario estuvo en Lima en el 2006, sino porque en las llamadas que él realizó desde los celulares de alquiler estaría la clave para llegar a quien lo contrató para asesinar a Myriam Fefer.
¿Con quiénes se contactó telefónicamente el sicario colombiano durante su estadía en el Perú? La Policía solicitó a Nextel, Claro y Telefónica los registros de los números desde los cuales llamó Trujillo Ospina, pero increíblemente nunca recibió respuesta.
Foroca, por cierto, contó también que ‘Alejo’ tiene un tatuaje de payaso en uno de sus brazos. La versión coincide con información brindada por presos del penal Miguel Castro Castro al diario La República, en setiembre del 2009, según la cual un colombiano con similar tatuaje trabajaba para Luis Mannarelli Rachitoff, tío de Liliana Castro.
Todas estas interrogantes podrían ser resueltas este jueves 6, cuando a las 10 de la mañana el sicario Trujillo rinda su primera instructiva ante el juez Dewar Guevara.
El Abogado
Mientras tanto, Eva Bracamonte, acusada de contratar a Trujillo para asesinar a su madre, permanece aparentemente tranquila a la espera de la reconstrucción del crimen. Ella se ha mostrado confiada en su estrategia de defensa.
Dos son sus abogados: Víctor Pérez Liendo, ex presidente del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe) y Carlos Blas Ávila, nada menos que el ex asesor y hombre de confianza del presidente de la Corte Superior de Lima, el vocal César Vega Vega.
Blas fue secretario de Vega, cuando este era vocal supremo provisional, en el 2003, y posteriormente llegó al cargo de asesor jurídico de la Presidencia de la Corte Superior de Lima, en el 2007. Blas dejó el cargo al descubrirse que era compadre de Alfredo Sánchez Miranda, hijo de Orlando Sánchez Paredes. (CARETAS 2013).
En los últimos cuatro meses, Vega Vega ha realizado inexplicables cambios en el 50o Juzgado Penal de Lima, donde se ventila el caso Fefer. No solo retiró de la investigación a la titular de este despacho, la experimentada Lorena Alessi, sino que en su lugar nombró a jueces que provenían de juzgados de paz letrados (CARETAS 2127).
El último movimiento lo ejecutó el 22 de abril, día en el que se aprobó el viaje a Argentina de efectivos de Interpol-Lima para recoger al sicario. Dewar Guevara, así, dejó su discreto despacho en el Juzgado de Paz Letrado de La Victoria para asumir el proceso judicial de uno de los asesinatos más sonados de los últimos tiempos. (Patricia Caycho)