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Corrupción Enmendando ante el escándalo, pleno del Congreso aprobó por unanimidad investigación a Petro-Tech.

A Chuparse el Dedo

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A Kallop se le acabó la miel. El martes 18 el pleno aprobó el Informe Final de Comisión Investigadora de Petro-Tech, que acusa a la empresa por evasión tributaria.

Luego de votar inicialmente por archivar la investigación sobre la empresa Petro-Tech, el Congreso volvió sobre sus pasos y el martes 18 decidió reconsiderar esa decisión. A juzgar por las opiniones de congresistas de distintas bancadas, y la unanimidad de 94 votos a favor de la reconsideración, se esperaba que finalmente la balanza se inclinara en contra de la petrolera que fue propiedad del millonario William Kallop.

El aprista Jhony Peralta, presidente de la comisión investigadora, calificó la votación inicial de “escandalosa” y solicitó la reconsideración. Fueron 32 votos por el archivamiento contra 27 en contra, con un pleno donde se ocuparon solo la mitad de los escaños.

El presidente Alan García tampoco pasó por alto la decisión.

“Francamente, hablando de temas de corrupción, estoy impresionado de que el Congreso haya pasado por agua tibia esta forma delincuencial de evadir impuestos en connivencia, colusión y concusión con funcionarios del Estado”, disparó el viernes 14.

García explicó que, cuando Petro-Tech fue obligada a pagar millones de dólares en impuestos pendientes por la administración de Daniel Saba, procedió, “según las investigaciones e indicios, a estimular las interceptaciones telefónicas. Dando, en consecuencia, que nos enteremos que miles de peruanos han sido escuchados a lo largo de los últimos doce años por estas empresas delincuenciales que escuchan y venden información”, deploró.

Daniel Abugattás declaró que la bancada humalista optó por votar en contra porque la comisión no investigó la supuesta evasión de impuestos en la millonaria venta de la empresa, transacción realizada durante el actual gobierno, en febrero del 2009. “Es una tomadura de pelo”, calificó Abugattás, que sin embargo sabe muy bien que la ley vigente permite la venta en el exterior de este tipo de empresas. En el Congreso sigue pendiente la aprobación de un proyecto de ley que enmienda la situación (CARETAS 2129).

El gesto es, sobre todo, político. El informe ya motivó una investigación en el Ministerio Público solicitada por el procurador anticorrupción Jorge Luis Caldas.

De telón de fondo cuelga la relación entre el Estado y las empresas privadas. Este es el ejemplo de una petrolera que trabaja en un sector multimillonario y, según los señalamientos hechos por Saba y una cronología de hechos preocupantes, se valió de ello para establecer durante más de diez años una relación ilícita con funcionarios de Perupetro e, incluso, cúpulas de gobierno.

Cuando El Estado Aprieta

Y en todas partes se cuece el crudo. El presidente estadounidense Barack Obama salió al frente la semana pasada para condenar lo que llamó el “ridículo espectáculo” de los ejecutivos de la British Petroleum (BP), que intentan eludir su responsabilidad por el gigantesco derrame de petróleo en el Golfo de México. “El responsable de todo esto es BP”, sostuvo. “Y les aseguro que va a pagar la factura”. Los costos de la tragedia ecológica son todavía incalculables. Obama, que atribuyó la catástrofe a la deficiente fiscalización, prometió terminar la que calificó de “relación íntima” entre la industria petrolera y los reguladores federales del sector. ¿Suena familiar?

El de la BP podría convertirse en el caso paradigmático de empresa petrolera puesta dramáticamente en cintura por un Estado. Quienes prefieren pasar por alto los métodos de Kallop en el Perú olvidan que seguramente no podría repetirlos en su natal Texas. Las relaciones con los trabajadores constituyen otro ejemplo muy demostrativo.

La empresa de Kallop (Offshore Specialties) ha enfrentado en Estados Unidos al menos 45 juicios en los últimos cinco años. Casi la totalidad de las demandas han sido presentadas por trabajadores cuya integridad física fue puesta en riesgo o sufrieron accidentes durante el trabajo.

Para muestra un botón. Hace pocas semanas, un soldador que trabajaba en el barco explorador de Kallop obtuvo US$ 225 mil de la empresa como parte de un acuerdo extrajudicial. A Artemio González le salieron dos hernias. La empresa respondió inicialmente que eran responsabilidad suya, por trabajar mal. González argumentó que sus dolencias se debían a que no contaba con el instrumental adecuado y que sus capataces lo obligaban a punta de gritos a cargar planchas pesadas sin asistencia.

Los abogados de Kallop prefirieron pagar una buena cantidad de dinero un día antes de que se inicie el juicio.

Aquí es muy distinto.

Carrusel de Empresas

Parte de la extensa investigación realizada en el Congreso contra Petro-Tech descubrió que Kallop creó empresas subsidiarias para “reducir” la carga impositiva, de planillas y beneficios sociales en Petro-Tech. La madre del cordero fue International Marine Inc. del Perú (IMI), que brindaba servicios navieros a través de maquinarias y especialistas supuestamente propios.

Los únicos clientes de IMI eran Petro-Tech y la empresa de remolque marino Sertemar. El gerente de IMI era Daniel Valdizán Montenegro, que también lo era de Talara Catering Service, que a su vez les suministraba alimentación a los trabajadores de IMI. Valdizán Montenegro también participaba en la gerencia de Consolidated Group del Perú SAC, Diving del Perú SAC y Risk Control SAC.

IMI, que era una empresa naviera, llegó a contar con unos mil trabajadores, mientras que la propia Petro-Tech del Perú, que era la productora, tenía alrededor de 600. El Ministerio de Trabajo dio cuenta de la situación y en junio del 2008 ordenó a IMI y Petro-Tech que 980 trabajadores contratados por la primera pasen a las planillas de la segunda.

Los conflictos en torno a la sindicalización también fueron permanentes mientras Petro-Tech fue propiedad de William Kallop. El dirigente Leonidas Campos cuenta que el primer sindicato se formó en 1995. Todos sus afiliados, unos 200 trabajadores, fueron despedidos. “Hasta el momento ninguno ha sido repuesto”, cuenta Campos. Hubo dos intentos infructuosos más de formar un sindicato, en 1999 y el 2002. El último lo encabezó el propio Campos, que fue despedido con los otros 34 trabajadores que se atrevieron a seguirlo.

El 6 de enero del 2003, el gerente legal de PTP, Alberto Varillas Cueto, solicita ante la Dirección de Trabajo la cancelación del registro sindical e inicia acción penal contra Campos, a quien acusaba de falsificar firmas para conformar el sindicato. La Dirección de Trabajo ratificó el registro sindical un mes después y también reiteró que Campos era el secretario general, a pesar de estar despedido.

“La Corte de Talara me absuelve de la denuncia penal de falsificación de firmas en agosto del 2003 y Varillas apela ante la Corte de Sullana, que ese mismo año devuelve el expediente pidiendo un nuevo juicio. En el 2004 la Corte de Talara insiste en mi inocencia y Sullana otra vez pide que se haga una sentencia. Talara archiva la denuncia un año después y Varillas llevó al caso hasta la Corte Suprema de Lima. La Sala Penal Permanente ordenó el archivamiento definitivo de mi caso y demandó a PTP por daños y perjuicios, solicitando medio millón de dólares”, dice Campos.

El 14 de marzo del 2004, Campos gana su derecho a la reposición en dos instancias. La compañía lo reincorporó en setiembre de ese año. Hasta el momento la empresa no le paga los devengados por el tiempo perdido de su despido nulo.

“Kallop era una persona que violaba los derechos laborales”, señala Campos. “Nosotros los denunciamos ante la embajada de los Estados Unidos y ante la OIT por la violación de los derechos laborales, lo que motivó que ellos manden observadores al país para que vean cómo Varillas metía temor a los trabajadores. Mandaba a sus funcionarios a las casas de los trabajadores para que hablen con sus esposas, señalando que si se afiliaban al sindicato lo despedían o lo cambiaban de puesto de trabajo en condiciones perjudiciales para ellos. Había un atropello total a los derechos laborales”, finaliza el dirigente.

En el Perú del cholo y el país baratos, Bill el Billonario jugaba en otra cancha.


 


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