Policiales Peritajes psicológicos a Eva y Liliana las muestran como “impulsivas y disociales”.
Todo sobre Eva
 |
Según peritos Eva mostró “una fuerte ansiedad de origen situacional”. |
El delito por el que me han acusado es el de parricidio, soy sospechosa de haber planeado y mandado a ejecutar el asesinato de mi mamá”. Así empezó su relato una ansiosa Eva Bracamonte Fefer el pasado 30 de abril ante los peritos psicólogos del Instituto de Medicina Legal que fueron a examinarla al penal de máxima seguridad, Chorrillos II.
En el análisis e interpretación de lo dicho por Eva durante la entrevista, los peritos concluyeron lo siguiente: “dificultades para tomar decisiones, evidencia indecisión ante situaciones nuevas, mucho temor al fracaso, emocionalmente dependiente de aquellas figuras que le resulten significativas y de quienes busca constantes muestras de afecto y aprobación”.
En otro pasaje del análisis, señalan que Eva tiene un “control interno débil, sobre todo cuando no es satisfecha en sus demandas. Con poco control de impulsos (...) es sensible a la indiferencia o rechazo, con poca capacidad de afronte, recurre a otros para buscar protección”.
Finalmente llegan a la conclusión que Eva muestra “características de inseguridad, dependencia afectiva, marcados sentimientos de minusvalía, características propias de una personalidad de tipo dependiente que se ve agravada por los rasgos histriónicos que muestra”.
Por su lado, Liliana Castro Mannarelli se mostró segura de sí misma, cuidando sus palabras una a una, cosa que llamó la atención de los peritos. “Hace evidente su necesidad de impresionar de manera favorable y positiva, por ello no duda en brindar una serie de respuestas que socialmente son aceptables y que están en relación al control de su conducta”.
Los psicólogos apuntaron además que “no se da cuenta de la manera como su conducta y comportamiento impactan e influyen en quienes la rodean, situación que se ve incrementada por su limitada tolerancia a la frustración. Su control interno es bastante débil, es por ello que con frecuencia trata de conseguir de inmediato lo que desea”.
Los peritos sostuvieron que su inmadurez emocional la llevan a utilizar la “fuga a la fantasía como mecanismo compensatorio, el cual lo usa de manera exagerada, por lo que ocasionalmente puede confundir los límites entre ésta y la realidad”.
Finalmente los psicólogos llegaron a la conclusión que Liliana tiene: “alto disimulo social, egocentrismo, así como frustración, adoptando una actitud generalmente egocéntrica, por lo que necesita percibirse en forma favorable. Características propias de una personalidad de tipo disocial”.
De acuerdo al Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en inglés) de la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos, el rasgo principal del trastorno disocial es “un patrón de conducta persistente en el que se transgreden los derechos básico de los demás y las principales normas sociales”.
Si bien las conclusiones a las que llegan estos exámenes no son suficientes para determinar la culpabilidad de las jóvenes, son elementos significativos para entender las intrincadas y conflictivas personalidades de ambas.
Estos dos peritajes forman parte del paquete de últimas diligencias ordenadas por el juez Dewar Guevara, del 50° Juzgado Penal de Lima. Sin duda la más vital y clave de todas será el primer interrogatorio del sicario colombiano Alejandro Trujillo Ospina el próximo viernes 21.
Ahí se podría confirmar lo que los agentes de Homicidios sostuvieron luego de tres años de pesquisas y diligencias, que Eva Bracamonte Fefer y Liliana Castro Mannarelli son las únicas autoras intelectuales del cruento asesinato de Myriam Fefer. (Patricia Caycho)