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Por el MARQUES DE VALERO DE PALMA

La Cogida a Julio Aparicio

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El torero Julio Aparicio recibió el pasado viernes en la plaza de Las Ventas de Madrid, y dentro del ciclo ferial isidril, una cornada alucinante e inimaginable a más no poder. La punta del cuerno, ¿podrían ustedes precisar sus dimensiones?, sale por la boca. ¿Por dónde entró? Ahí está, evidentemente por el cuello. ¡Uyuyuy! Pálpense el cuello y vean dónde están las carótidas, los grandes vasos del degüello y la muerte fulminante, el sitio indicado para esa puñalada trapera tantas veces presente en las crónicas negras policiales. Pero si entra el cuerno exactamente por la parte central y superior del cuello su grosor y la fuerza del impacto no podían menos que hacer puré todo lo que tocase. Trato de imaginar lo que semejante zambombazo debió producir en la boca, lengua, paladar, dientes y huesos adyacentes. Por sus características se puede decir que ésta es una cornada muy atípica, rara, extraña y de lo más escalofriante y espectacular per sé que se pueda haber visto en plaza alguna.

Todo sucedió en el primer toro de la tarde, el que abría plaza, llamado “Opíparo”, de la ganadería de Juan Pedro Domecq y en el momento en que, tratando de probar el cuerno izquierdo del toro (primer muletazo de la serie que pensaba iniciar), se tropezó, al pasar éste, con sus cuartos traseros, cayó y al tratar de incorporarse para hacerse el propio quite el toro lo cogió por el cuello y la barbilla, a milímetros de las cuerdas vocales, sin tocarlas gracias al cielo. Cornada muy fuerte, seca y precisa. Fue llevado en volandas a la enfermería con la máxima rapidez que permitía un callejón lleno de gente (de eso se quejó después su padre, el gran ex torero Julio Aparicio Martínez que iba con la comitiva poseído por los diablos de la congoja y la desesperación), siendo operado de urgencia. El parte facultativo declaraba “cogida muy grave”. Fue trasladado después al hospital Doce de Octubre donde inmediatamente lo asistieron. Radiografías. Tomografía axial computarizada. Intensos exámenes. Todo para confirmar que no había rotura de base de cráneo ni daños mayores en el cerebro. A la medianoche fue nuevamente operado durante cerca de 6 horas, le hicieron traqueotomía y cirugía maxilofacial para reconstruirle el paladar y el maxilar y otros daños pasando luego a la unidad de cuidados intensivos. El cartel de la corrida era Julio Aparicio, Morante de la Puebla y Manuel Jesús “El Cid”, que sustituía a José Mari Manzanares.


 


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