Medio Ambiente Las trabas de concreto al ambientalismo en el tejado.
Alturas Verdes
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En la azotea de su edificio en San Isidro, Sally Chrem le ha dado un look verde huerto para aprovechar mejor el cemento. |
El concepto que parece manejar la vecina sanisidrina Sally Chrem para ganarle áreas verdes al cemento de la capital resulta tan simple como sembrar de verde sus azoteas. Y cuando se tiene que los limeños cuentan en promedio con solo 2 m2 de área verde per cápita, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 8 m2, el postulado de Chrem resulta práctico y necesario.
Así, en los cielos del edificio de la calle Víctor Maúrtua en el que habita, Chrem, esposa del reconocido cirujano peruano Claudio Kirschbaum, ha cambiado la faz del lugar instalando un biohuerto donde cultiva desde tomates y coles hasta ají. “Hace 7 años que hago esto, intentando enseñarles a mis hijos una vida más ambiental”, señala: “Para poner la tierra he reciclado muebles viejos, y no uso pesticidas para que sea orgánico”. Suena ecológicamente amigable, pero aparentemente el cemento también tiene sus hinchas. La Junta de Propietarios del edificio ya la notificó dándole un plazo de 3 semanas para retirar todo lo sembrado y dejar nuevamente vacía la azotea. Reclaman que se trata de un área común.
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En Beijing y Nueva York (foto), el aprovechamiento de las azoteas como áreas verdes es ya común. |
“¡Es increíble! –sostiene Chrem– He invitado a los propietarios tantas veces a que participen de la actividad, incluso para que sus hijos aprendan la importancia de tener más áreas verdes en la ciudad, pero ahora la Junta quiere que bote todo”.
Lo curioso de buscar detener esta práctica en un distrito residencial es que en ciudades como Beijing, China, o Nueva York, cada vez es más común ganarle espacios verdes a la urbe, pudiéndose llegar a tener desde huertas hasta pequeños parques en las cimas de los rascacielos. Y en lares peruanos, incluso distritos como Villa María del Triunfo, con supuestamente menor conciencia verde que la del regular habitante de San Isidro, es una práctica que ya ha tenido pegada (CARETAS 2044).
Chrem, mientras tanto, lucha sus últimos minutos para mantener su pequeño edén de alturas. A ver si este perro del hortelano se vuelve vegetariano.