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03/Jun/2010
 
 
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Entrevistas Andanzas entre la medicina y la Política.

La Ruta Solari

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“Nunca me he separado de la medicina gracias a que tuve excelentes maestros en San Marcos. Antes que nada me enseñaron a amar lo que uno hace”.

Luis Solari (62), ex primer ministro en la época de Toledo, es un hombre amable por naturaleza y extremadamente correcto, que ha sabido unir la medicina y la política en un nudo gordiano muy difícil de deshacer. Especialista en Medicina Interna es, creo yo, antes que todo y que nada, un experto en sintomatología. Sin dejar de ser un idealista consumado tiene el nervio tenso de la consecución final de sus proyectos. Como él dice textualmente: “los algoritmos de toma de decisiones integrando información de diversas fuentes, que se usan para hacer diagnósticos médicos, me fueron muy útiles para gestionar los ministerios que me encargaron”. Es hoy un independiente fuera de todo partidarismo político y no por su tolerancia con los demás (porque a veces está en las antípodas de lo que otros piensan), sino más bien por su carácter y bonhomía. Se lleva bien con toda la clase política en general. Una forma de ser. Pienso que, sin saberlo él, es un gran psicólogo. Eso sucede en una gran mayoría de médicos, ya que hay que tener psicología incluso para sajar diviesos, aunque no sea ésta su función médica. Nuestra larga charla, realizada en el restaurante Costa Verde, como es habitual, penetra en los intersticios más profundos del estancamiento de la política peruana tan rutinaria y repetitiva, y tan proclive a la corrupción, que parece un disco rayado. Lucho Solari piensa que hay un desgaste en ella, que no puede ser renovada a través de la misma clase política “de siempre” porque se produciría “el más de lo mismo”, sino que hay que dar paso urgente a un cambio de personas que refresquen y vivifiquen el agostamiento general, y todo aquello que el tiempo ha ido marchitando de forma inexorable. Curiosa e interesante teoría política que habrá que develar flechándolo con preguntas sobre el tema. Pero antes de esto hay que brujulear en su niñez y adolescencia, y encontrar el rumbo adecuado para saber quién es, sencilla y humanamente hablando, un personaje de tanta pompa y circunstancia como don Luis María Santiago Eduardo Solari de la Fuente, ex Congresista de la República, ex ministro de Salud, ex primer ministro, actual Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica Sedes Sapientiae (Los Olivos, Lima), y poseedor de una colección de Grandes Cruces como las de la Orden del Sol del Perú, de la Orden de Isabel La Católica (España), de la Orden Nacional al Mérito (Ecuador), además de Comendador de la Orden de San Silvestre (Estado Vaticano), entre otras.

–¿Procedencia familiar?
–Por parte de padre, de Italia. Mi abuelo era republicano y seguidor de Garibaldi, garibaldino de pura cepa. Al volverse Garibaldi opositor al rey Vittorio Emanuelle II, mi abuelo salió de Italia hacia el Perú por razones políticas, afincándose en Moquegua a finales del siglo XIX, casándose con moqueguana. Mi familia materna procede de Tarapacá; cuando ésta fue ocupada por los chilenos ellos salieron de ahí porque se sentían peruanos por encima de todo. Mi padre era militar; cuando nací en 1948 él era Director de la Escuela Superior de Guerra. Soy el cuarto de 5 hermanos y tuve una infancia feliz hasta que falleció mi padre cuando yo tenía 9 años y, lógicamente, la familia vino a menos. Cuando falleció mi madre yo cursaba 3er. año de Medicina y no tuve otro remedio que hacerme un “self made man”.


 


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