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Internet La delgada línea entre el espacio público y el ámbito privado según Google, participante en evento en el hotel Los Delfines.

YouTube, Cámaras y Acción

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Jacques Levy señalando la visible cámara de seguridad en uno de los ascensores de su hotel, Los Delfines.

El consejo puede resumirse en una línea: “si usted no quiere que algo salga al público, no lo haga público”. La advertencia la hace Alberto Arébalos, representante de Google para América Latina. Parece una obviedad. Pero no lo es, a juzgar por el reciente debate sobre deontología periodística que ha tenido en Nicolás Lúcar a su más inesperado animador. Arébalos, director de comunicaciones y asuntos públicos para Latinoamérica del gigante que maneja YouTube, se explaya con un ejemplo: “Imagínate que estás en una aldea, en un pueblo chico de hace 500 años. Una señora pasa y te ve con la mujer del comisario. Luego, esa persona se lo dice a todo el mundo: ya está. La única diferencia es que, esta vez, realmente se entera todo el mundo”. La aldea global de McLuhan en su acepción más banal.

Siendo el Perú el sétimo país del mundo que más clics hace en YouTube, el tema trasciende el mero escarceo de ascensor: tal parece que nos gusta mirar pero detestamos ser vistos. Para Arébalos, el latinoamericano es más voyeur, es decir, más mirón. Pero también más discreto, por no decir sinuoso. Siguiendo esa línea, tanto Brasil como México superan al Perú en visitas a YouTube. Pero como toda América Latina, se encuentran rezagados en cuanto a producción de videos se refiere. “Entiendo el malestar”, agrega, “pero si uno es una persona pública no debería exponerse a ningún tipo de cámaras. Esto va más allá de Google y YouTube”. La sugerencia se hace imperativa en ambientes públicos y de tránsito masivo, como es el caso de pasadizos, recepciones, lobbies de hoteles y ascensores. “Una vez que alguien sube (un video), con la intención que sea, ya está expuesto públicamente”, concluye.

La sobrevigilancia propia de los hoteles del hemisferio norte ha generado varias noticias afines. Desde las últimas imágenes de Lady Di y Dodi Al Fayed en el ascensor y lobbie del hotel Ritz de Paris, horas antes de morir, hasta los 45 anecdóticos minutos de claustrofobia que vivieron en video los Jonas Brothers, atrapados en el elevador de un hotel de Hollywood. Finalmente, y de regreso a los casos nacionales, el video de seguridad que muestra al principal sospechoso del asesinato de Stephany Flores –el holandés Joran Van der Sloot– entrando a la recepción de un hotel miraflorino legitima por sí mismo la utilidad de las cámaras de seguridad y la naturaleza pública del espacio.

No son pocos los conflictos entre privacidad y exposición pública que terminan implicando al buscador. Los más comunes se relacionan con aplicaciones como Google Earth y con servicios de almacenamiento de contenido como el cloud computing. Este último, en palabras del gerente de marketing de producto para Google, Álex Torres, bien podría tornar inútiles los USB’s y los discos duros, tan proclives a “perderse” en países como el Perú. Pero los conflictos, en la gran mayoría de los casos, son más aparentes que reales. Las limitaciones y alcances del gigante de internet son bastante comprensibles, legalmente hablando. Al cierre de edición, los videos del director del programa Punto Final con María Elena Llanos en un ascensor del Hotel Los Delfines siguen en YouTube, sumando casi 70 mil visitas. (Carlos Cabanillas)


 


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