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Policiales Stephany Flores sacó su peor mano de cartas al toparse con el psicópata holandés Joran van der Sloot.

Póker Mortal

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Joran van der Sloot será acusado por homicidio calificado, cuya pena va de 15 a 35 años de prisión.

Joran van der Sloot (23) pidió una cajetilla de cigarrillos y una Coca Cola a los policías que resguardaban su celda. El ambiente era tranquilo en el octavo piso de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), pero abajo un enjambre de periodistas esperaba cualquier nueva información.

Esa misma mañana del lunes 7 llamó por teléfono a su madre Anita, en Aruba, y luego pidió entrevistarse con el coronel PNP Ángel Canlla, jefe de Homicidios.
“Voy a hablar”, le anunció.

Su confesión se prolongó por más de tres horas y la realizó en presencia de un abogado particular, un fiscal y un traductor de la Embajada de Holanda.

El holandés empezó diciendo que vio por primera vez a Stephany Flores Ramírez, de 21 años, pasadas las 3 de la madrugada del domingo 30 durante el “Latin América Poker Tour” en el casino Atlantic City de Miraflores. El certamen, con premios de entre US$ 2,000 y US$ 10,000 por mesa, atrajo a participantes de todo el continente.

Van der Sloot, que afirma ser jugador profesional con torneos en Europa y Asia, llegó al Perú el 14 de mayo. Vino de Colombia y se alojó en la habitación 309 del Hotel TAC, en la cuadra 61 de la avenida República de Panamá. Pasaba buen tiempo en el Atlantic City, donde además de las mesas de póker solía frecuentar las de blackjack. Pensaba quedarse un mes en Lima.

El casino era un hervidero aquella noche. Entre los invitados al torneo figuraban Claudio Pizarro, el tenista argentino Mariano Zabaleta y el salsero panameño Roberto Blades.

Stephany estuvo con dos amigas en un pub de Barranco hasta las dos de la madrugada y luego enrumbó al casino. No podía imaginar que tendría la fatal suerte de cruzarse con un psicópata en una de las mesas de juego.

El perfil psicológico elaborado por la Dirincri indica que Joran van der Sloot, 1.97 metros de estatura con cara de niño, es frío y calculador, capaz de mostrarse dócil y encantador para seducir y engañar. Probablemente algo de esto último vio Stephany en él.

A las cinco de la mañana las cámaras del Atlantic City los registaron a ambos saliendo del casino. Abordaron la camioneta Jeep Cherokee color negro, placa A1B-533, de Stephany. El holandés dice que ella le ganó US$ 6,000 jugando al póker y que él ofreció pagarle en el hotel. Veinte minutos después, Joran y Stephany, él adelante y ella un paso atrás, ingresan al Hotel TAC. Los exámenes médicos indican que no mantuvieron relaciones sexuales.

Según su versión, tres horas después, a las 8:20 de la mañana, él salió de la habitación con rumbo al grifo Primax ubicado al frente del hotel. Compró pan y dos vasos de café. Las cámaras no registran esa salida.

La Policía encontró en la mesa de noche del cuarto, junto a un televisor y un equipo de música, una botella vacía de Coca Cola, dos vasos de plástico y otros dos vasos del Atlantic City, Uno en el tacho de basura del baño y otro en el suelo.

Van der Sloot relató que sorprendió a Stephany manipulando su laptop y se enfadó porque ella había descubierto información y fotos comprometedoras acerca de la joven estadounidense Natalee Holloway (19), quien en macabra coincidencia desapareció en una fecha similar, el 30 de mayo del 2005, en Aruba (ver nota aparte).

Stephany Flores.

El holandés dijo que ambos discutieron, aunque nadie en el hotel escuchó gritos. Luego él, enfurecido, empezó a golpearla. La tumbó de un codazo en el rostro y golpeó fuertemente su cabeza hasta fracturarle la cerviz. Según el protocolo de necropsia, la causa de su muerte fue precisamente “traumatismo encefalocraneano cervical”. El gigante Van der Sloot, por el contrario, no presenta ni un solo rasguño.

Antes de marcharse, a las 9 y 30 a.m., Joran dice haber llamado por teléfono a la recepción del hotel para comunicar que iba a salir por unas horas y que no molestaran en la habitación. Se llevó las llaves y no pagó la cuenta de S/. 900.

Fresco y tranquilo, como lo capta la cámara, se dirigió a la cochera del sótano del hotel y abordó la camioneta de Stephany para luego abandonarla en el pasaje Jorge Chávez, a 30 metros del puesto de control de ingreso a la Base de la FAP en Las Palmas.

Posteriormente intentó retirar dinero de las tarjetas de crédito de Stephany. Al no lograrlo abordó un bus hasta Ica y de allí un taxi hasta Arica por el que dice haber pagado US$ 2,000. Cruzó la frontera con Chile y llegó a Santiago el lunes 1.

El Hallazgo

La noche del domingo 30, el empresario Ricardo Flores, ex corredor de autos de carrera, supo que algo malo le había ocurrido a su única hija. Ella no contestaba el Nextel y nadie sabía de su paradero. ‘Riflo’, como es conocido, llamó a la comisaría de Surco y alertó que Stephany podía haber sido víctima de un secuestro. El lunes, tras muy expeditiva gestión, los efectivos de esa unidad policial “concluyeron” que la muchacha se fue de su casa por problemas familiares.

Al día siguente personal del Serenazgo halló la camioneta Jeep.

Recién dos días después, la madrugada del miércoles 2, personal del hotel TAC ingresó a la habitación 309 y se encontró con un espantoso cuadro.

Al lado derecho de la cama de dos plazas, sobre el piso alfombrado, yacía de espaldas el cuerpo inerte de la joven semidesnuda con las rodillas flexionadas hacia la pared. Presentaba moretones en el rostro, cuello y extremidades inferiores. Llevaba puesta la camisa de Van der Sloot.

La noticia fue difundida a nivel mundial y Joran, famoso por ser el sospechoso principal de la desaparición de Natalee Holloway, fue finalmente detenido por la Policía chilena cuando se alistaba a viajar a Viña del Mar, el jueves 3.

Ahora asegura que actuó brutalmente, presa de la ira, y que está arrepentido. Algunas versiones refieren que, con su confesión, estaría buscando que se le condene por homicidio simple y así recibir una sanción de entre 6 y 20 años de prisión.

Fuentes de la División de Homicidios están convencidas de que actuó con alevosía y, dados sus antecedentes, aseguran que será denunciado por homicidio calificado, cuya sanción va de entre los 15 y 35 años de cárcel.

El crimen conmocionó al mundo, pero en Lima tocó las fibras más sensibles de los padres que viven con hijos jóvenes. Stephany estudiaba el noveno ciclo de Administración de Empresas en la Universidad de Lima. Era la única mujer entre cuatro hermanos, previsiblemente muy cercana a su padre.

Sus amigas del colegio San Silvestre la recuerdan como una genio para las matemáticas y deducen que quizá por ello era muy rápida en el póker. Tenía gran facilidad para ganar en el juego. Pero las apuestas y el juego llegaron a voltearle la partida. Según información policial, hace algunos meses empeñó su camioneta para pagar una deuda en un casino. Su padre lamenta ahora haberle dado mucha libertad. El circuito de pubs, casinos y discotecas se convirtió en la ruta casi diaria de Stephany, como ocurre con otras jóvenes limeñas sin grandes preocupaciones económicas. Esa madrugada, su rutina se vio truncada horriblemente. Y para siempre.

El Primer Capítulo

Aruba fue la tumba de Natalee Holloway.

Joran escribió sobre su propia víctima.

El martes último, pocas horas después de conocerse la confesión de Joran van der Sloot, la Policía de Aruba reanudó la búsqueda del cuerpo de la estadounidense Natalee Holloway (19), desaparecida en esa isla caribeña el 30 de mayo del 2005.

La búsqueda submarina se realiza en las inmediaciones de las zonas donde unos turistas que buceaban en el 2009 captaron imágenes de presuntos restos humanos que podrían ser de la muchacha norteamericana.

Van der Sloot confesó en su momento ante un periodista holandés que lo grabó con cámara oculta haber participado en la muerte y desaparición de Holloway, y para la justicia de Aruba aún permanece como principal sospechoso. También en Colombia se despertó la alarma, pues dos muchachas desaparecieron entre el 6 y el 18 de mayo, fechas coincidentes ccon la estadía de Joran en ese país.

Videos Delatores


A las 5.20 de la mañana del domingo 31, Stephany Flores y Joran van der Sloot ingresan al Hotel TAC. Posteriormente él afirma haber salido a comprar pan y café, pero las cámaras no registraron ese momento. A las 9 y 30 a.m., la salida del hotel por parte de Van der Sloot es registrada por las cámaras de seguridad. Previamente había llamado a recepción informando que regresaría más tarde y que no molestaran en la habitacíon 309. Se marchó, fresco y relajado, llevándose las llaves del cuarto y sin pagar la cuenta.


 


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