Sudáfrica 2010 Un Mundial que promete bloopers a granel.
La Impredecible Jabulani
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Para publicistas ingleses Green (30) está perdiendo plata: debería hacer comerciales de mantequilla. |
El balón ha empezado a rodar en Sudáfrica y ha dejado, como en la antesala, descontentos a muchos. Principalmente a Robert Green, el portero inglés responsable de uno de los errores más groseros que se recuerde en una Copa del Mundo y que postergó, para mejor ocasión, la pretendida revancha que los ingleses querían tomarse de la vieja derrota en Brasil ’50 ante Estados Unidos. Y es que, en los mundiales, hay lugar también para los
bloopers. Como lo fue el gol esloveno chorreado en el arco argelino defendido por Chaouchi y que decidió la victoria balcánica, o la torpe mano de Kuzmanovic, naif defensor serbio que concedió a Ghana el penal que le daría el primer triunfo africano en el torneo.
De inmediato surgieron entonces los detractores que ya tenía y va sumando Jabulani, la pelota. Días antes, Casillas, guardavallas del Real Madrid, campeón de Europa con España y capitán que, en la consideración de la mayoría, debería levantar el trofeo máximo el 11 de Julio, la había descalificado. “Es una falta de respeto a los jugadores”, había agregado Buffon, último arquero campeón mundial y vigente bajo los palos italianos. En la misma línea, Steven Gerrard, capitán inglés y autor del gol de ventaja ante su rival de estreno, emergió en defensa de su compañero: “ya se había advertido de los inconvenientes con el balón, Green es inocente”.
Sea o no debido a ello, esos infortunios marcaron, junto a la deslumbrante demostración alemana, el trámite de los primeros días de competencia. Es habitual hablar de la solidez física, mental y táctica de los alemanes, pero extraño decir que gustan y convencen. Esta versión sin embargo, muestra una identidad distinta y alegre. Sustentada en jóvenes figuras campeonas de Europa sub-21 el año pasado, que le han dado una dosis de fantasía e improvisación inéditas. Pensar en una candidatura al título para Alemania no es un exceso, pero la historia dice que los campeones tienen más recorrido y oficio que esta joven formación de Joachim Löw. De todos modos, sí no alcanzara para el triunfo máximo, si alcanza para uno más perdurable: agrada a la vista, seduce y está en condiciones de ganar adeptos entre quienes buscan la estética del juego. Factor que finalmente lo hace tan apasionante.
Sudáfrica y México mostraron virtudes adelante pero ingenuidad atrás. Francia prometió nombre por nombre, pero defraudó sobre el césped frente a un Uruguay que se disfrazó de Italia, para alcanzar como podía el resultado que quería. Inglaterra asomó a cuentagotas ante una atrevida y bien trabajada selección norteamericana. Intrigante Argentina, variada y talentosa en ataque pero generando escepticismo en defensa; rescatable lo de Ghana, la mejor de africa por ahora y llamativa la marea roja surcoreana. Hay que seguir los nombres del arquero nigeriano Enyeama, el volante alemán Ozil y el renombrado Messi, las mejores actuaciones individuales al cierre de esta nota. Son éstas y no mucho más, las primeras tonadas de la sinfonía que se nos viene. (Por: Eddie Fleischman)