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24/Jun/2010
 
 
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Medio Ambiente Un árbol fruto de las semillas regaladas por CARETAS 31 años atrás.

Ponciana Decana

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María José y Yolanda León: la ponciana les ha brindado un rincón de natura en la urbe.

En medio de una aglomeración de concreto y algunos metros de área verde llamada Urbanización Los Álamos de Monterrico, en la Calle las Fresias destaca, singularmente, una Delonix regia de 31 años de vida. Es la ponciana de Yolanda León y su familia; pero también es el producto de unas semillas que CARETAS regalara a sus lectores hace igual cantidad de años, como proyectado interés al tema ambiental. Y para dar algo de frescura bajo sombra en verano, pese a que a este árbol se le conozca también como flamboyant (‘que arde’).

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Compromiso verde repetido en 1990 y 2008.

“Recuerdo todavía ese día en que mi esposo, Carlos ‘Pocho’ León, llegó entusiasmado a la casa con la revista y una bolsa de plástico con las semillas”, cuenta Yolanda: “Salimos al jardín ahí mismo con nuestros dos hijos, Carlos y María José, y con un vaso y una cuchara de sopa hicimos el mejunje y las sembramos”.

Al presente, “el árbol es el recuerdo de mi infancia”, indica María José, “pero recuerdo mucho que una nana que tuve salía en su hora de descanso a echarse a la sombra del árbol. Nos decía que le recordaba al campo de su tierra, Huaraz”. Casi un rezago de la naturalidad campestre en pleno corazón urbano. De esto ya 31 años, pero hace 20 años –y, más recientemente, en mayo de 2008–, CARETAS reafirmó el compromiso verde volviendo a regalar semillas. Se esperan esos frutos a futuro. Y otras evocaciones bucólicas dentro de la ciudad.


 


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