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Crónica A diez años de la muerte de su exuberante líder Ezequiel Ataucusi, sus seguidores siguen queriendo salvar al mundo del apocalipsis.

La Resurreción israelita

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Invocación divina en Iquitos. Fotógrafo Roberto Cáceres, del colectivo Supay, ha seguido durante tres años a los autodenominados israelitas.

Al morir Ataucusi, hace diez años, el antropólogo Juan Ossio estimó que a esa agrupación –la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal (Aeminpu)– le quedaban apenas cinco más de vida. La capacidad de adaptación ante las adversidades de la agrupación, y a pesar que Ataucusi jamás resucitó (CARETAS 1625), le probaron todo lo contrario. Desde la muerte de su líder fundador el 22 de junio del 2000 el fervor de los hermanos israelitas continúa en exacerbo. Están en Cieneguilla, en Cajamarca, en Ayacucho, Iquitos, e incluso Ecuador y Bolivia.

Y al Tercer día no resucitó

Hace diez años cientos de israelitas se reunieron a presenciar la resurrección de su maestro en la Casa Real en Cieneguilla. La espera fue en vano. Ossio, quien en ese entonces logró documentar el funeral, recuerda haber notado algo raro en el semblante del cadáver, que se exhibió en una urna de vidrio como aquellas en las que se carga a los santos en procesión.


 


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