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Opinión “Los accidentes del mamotreto de Castañeda evidencian la infracultura del ciudadano limeño en lo que a transitar se refiere”.

La Autoparte más Sensible

Alma Rosas, nadie que no hiciera movilidad escolar podría llevar un nombre tan seráfico, no importa que su camioneta no tuviera SOAT ni hubiera pasado por la obligatoria revisión técnica. Alma Rosas iba por Chorrillos con su carga de santos inocentes camino del vergel, y sin más se metió en el carril del Metropolitano, ocasionando así el sexto accidente consecutivo que sufrió durante la semana pasada el proyecto del Mudo Castañeda, un promedio de uno por día. Entre los más lamentables estuvo aquel del que fue víctima un joven vendedor de diarios, cuando con todo y bicicleta fue embestido por otra unidad del Metro en un accidente muy confuso, pues no se sabe si el policía dio señal de pase al bus con luz roja o simplemente el muchacho de la bici pensó que se podía lo que no se podía hacer. Y se ha quedado en coma. Que el chofer de este último ómnibus haya tenido noventa papeletas en su haber no pasa de ser un currículum vitae promedio en el parque automotor peruano, en el que los conductores suelen ser las autopartes más lúcidas de sus vehículos.

El Metropolitano de Castañeda Lossio está arrojando más sorpresas que Barney en un santo infantil, pero todas malas, todas revelan apresuramiento, improvisación, falta de criterio técnico y de transparencia en los presupuestos. Muchos de los problemas son demasiado obvios como para no haber sido contemplados, salvo por un ojo que observa y dice qué chucha. Por ejemplo, las curvas maniobreras, esas en las que a la vista salta que el bus no va a poder girar así lo achiquen dos tallas. Pero al César lo que es del César: los accidentes recientes del mamotreto de Castañeda lo que están poniendo en evidencia es la infracultura del ciudadano limeño en lo que a transitar por las calles se refiere. Si el ciclista encuentra una vía, se mete sin preguntar. El peatón camina por donde lo llevan sus pies, para él los puentes peatonales son una incomodidad que uno se puede ahorrar cruzando por encima de las bermas y rompiendo barreras enrejadas. Y Alma Rosas, la seráfica, haciendo transporte de niños de colegio con la misma ética de un microbusero de la ruta Huaylas-La Huayrona.

Llevamos el caos en el ADN, si es que tenemos esa cosa de tres letras. Y ahora, como todo el mundo accede al Internet y cree que habla bien, han aparecido mil y una formas de racionalizar nuestra estupidez urbana mediante una labia revesera como las esquivadas de un Tico en la avenida Abancay. Castañeda aclara que el Metropolitano es también una oportunidad para la reinserción social de los choferes que han merecido muchas multas en su sacrificada vida profesional. Cantinflas lo decía mejor: no siempre la gimnasia es la magnesia ni el semáforo, el tricósfero. Hace unos días yo iba por la avenida Grau de Miraflores, a la hora en que se ingresa a los colegios. Pasé por la puerta de uno en el momento en que el conductor de una station wagon que hacía movilidad, le abría la puerta de la derecha a un niño de unos seis años para que se baje casi a la mitad de una calle en la que los autos van a toda mecha porque es bastante ancha. No me pude aguantar, cuadré mi camioneta, me bajé y lo encaré al tipo, por lo demás un hombre con cara de bueno y modales de amable profesor de Ciencias Sociales de Gran Unidad Escolar. “¿Se da cuenta de lo que ha hecho con eso de que el niño baje por la derecha, exponiéndolo a que un auto lo destroce?”. Con toda la dulzura de la que era capaz el caballero me sonrió antes de explicarme, “No señor, no lo he dejado que se baje solo, yo mismo le he enseñado cómo hacerlo, ¿se da cuenta?”. Otro seráfico al que yo no le encargaría un nieto así tuviera que llevar a los cuatro que tengo cargados sobre los hombros a sus clases de quinto de secundaria. El peruano cuando circula por las calles, a pie, en bicicleta o en algo que tenga motor, es un salvaje y me pregunto, ¿se puede dejar de ser salvaje cuando uno se mete a su casa y cierra la puerta? (Escribe: RAFO LEON)


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