Personajes Antiguos archirrivales sobre el tablero, Anatoli Kárpov y Gari Kaspárov unen fuerzas en Lima para derrocar a demencial presidente de la Federación Internacional de Ajedrez.
Jaque al Delirio
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Genio del ajedrez Anatoli Kárpov en Larcomar. Kaspárov lo ha calificado como “el más feroz rival en la historia del deporte, y no solo del ajedrez”. |
La historia, en principio, es delirante. El presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), Kirsan Ilyumzhinov, millonario de fortuna de origen desconocido y con acusaciones de asesinato en su haber, se aferra desde hace quince años al máximo cargo del deporte ciencia sazonando su historial con relatos de abducciones alienígenas. Seres extraterrestres ataviados con trajes amarillos, precisa, habrían llegado hasta su casa para llevarlo de paseo. Tales desvaríos, sin embargo, tendrían una explicación: el ajedrez no solo ha sido calificado como un arte en sí, sino también como una práctica monomaníaca que podría llevar a sus practicantes a la demencia, como le sucediera en el siglo XIX al estadounidense Paul Morphy, quien terminara sus días en una tina acorralado por su propio delirio de persecusión. El austríaco Wilhelm Steinitz, sin embargo, iría más allá: declararía que solía entablar partidas con el mismísimo Dios.
Más allá de lo anecdótico, sin embargo, Anatoli Kárpov y Gari Kaspárov, los dos genios rusos anteriormente enfrentados durante décadas en el tablero ahora juntan esfuerzos en gira internacional para poner en jaque a Ilyumzhinov y llevar a Kárpov a la presidencia de la FIDE. Así, el lunes pasado llegaron a Lima para, entre otras movidas, ganarse el apoyo de la federación peruana.
Aquí diálogo con el demencialmente genial Gari Kaspárov.
–Con Ilyumzhinov proclamando su aventura extraterrestre, ¿se trata del colofón de toda una historia de genialidad e inestabilidad mental?
–No, no tiene nada que ver con el ajedrez, tiene que ver con la mente perturbada de Kirsan, aunque sí, hemos tenido algunos jugadores dementes.
–Algunos de los grandes: Morphy, Fischer.
–Sí, pero mira también en las ciencias, la física, las matemáticas. Gente que trabaja con tal intensidad intelectual que podría ser peligroso, pero no se trata solo del ajedrez. La intensidad intelectual provoca a veces que la gente vaya más allá de sus límites, pero míranos a Kárpov y a mí. Somos normales.
–Quizá usted también esté un poco loco.
–No, no creo. Pienso más rápido que la mayoría de la gente, eso sí, y quizá logro ver más profundamente que otros. Pero esto también es parte de la gran literatura, que crea esta imagen, como en La Defensa, de Nabokov, porque el ajedrez es un gran ejemplo para ver a esta mente perturbada.
–Usted se ha declarado seguidor de la teoría de la Nueva Cronología.
–Tengo una mente crítica y creo que hay muchas cosas en la historia que son cuestionables, simples exageraciones. Cualquier historia previa al siglo XV adolece de muchos agujeros porque no hay cruce de fuentes.
–¿Cuál es la gran exageración de su historia personal?
–Nueve de cada diez veces que me presentan en algún evento escucho un nuevo detalle sobre mi biografía. Por ejemplo, que hablo quince idiomas, y solo hablo dos.
–He leído que usted también tiene una patente sobre cómo ganar la lotería.
–¡No! Ahí tienes un ejemplo brutal de exageración. Yo gano mi dinero pensando, no inventando.
LA ÚLTIMA PARTIDA
–¿Cuál es el principal daño que el señor Ilyumzhinov le ejerce al ajedrez? –Daña la imagen del juego. Hace doce años una periodista valiente que habló en contra de él fue brutalmente asesinada. La corte acusó al asistente de Kirsan del asesinato, pero no señaló de dónde provinieron las órdenes. Desde hace 17 años él gobierna la república de Kalmykia, la región más pobre de Rusia, y ha habido acusaciones masivas de escándalos de corrupción. Para él, la presidencia de la FIDE es una fachada importante, una protección. Habla de invertir millones y millones en el ajedrez, ¿pero acaso ves eso en Perú? No. Si Kárpov fuera presidente de la FIDE podríamos atraer auspiciadores.
–Ahora, siendo usted tan crítico del Primer Ministro Putin, con quien el gobierno de Bolivia está buscando un acercamiento, ¿cómo congenia eso con la partida que sostendrán con Evo Morales en estos días?
–Quien va a jugar es Kárpov, no yo. Tenemos una distribución de funciones: Kárpov va a Cuba, a Bolivia, a China.
–¿No es demasiado cómoda esa separación de funciones?
–Mire, existen 168 federaciones de ajedrez, y para ganar necesitamos armar una coalición, y esta coalición no es ideológica. Yo lucho por principios como transparencia, rendimiento de cuentas y democracia, y nuestra meta es llevar a la FIDE de una dictadura feudal a una democracia participativa. Si Venezuela, China o Siria apoyan esta causa es bueno para el ajedrez.
–Alguna vez dijo usted que en ajedrez su palabra es cercana a la de Dios. ¿Siente inspiración divina cuando juega?
–No sé si sea divina, pero definitivamente es un montón de inspiración.
Genio y Locura
En el sentido del reloj: Bobby Fischer, genio y rebelde que terminó sus días asilado en Finlandia con pinta de vagabundo (ahora, sus huesos serán exhumados para practicarle una prueba de ADN y resolver una demanda de paternidad); Paul Morphy, quien terminó sus días con delirio de persecución; Alexander Alekhine, que jugaría sus últimas partidas zambullido en alcohol; y nacional Julio Granda, en cuya fe cristiana exacerbada muchos quisieron ver un pelo de locura, y que ahora ha abrazado nuevamente el credo de las tablas.