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Deportes Kina Malpartida venció a la colombiana por decisión unánime en 10 rounds. Sin embargo, libra una batalla interna que podría definir su futuro boxístico.

KINA: Golpe de Fe

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Contigo Kina.-Ocho mil espectadores presenciaron la reñida pelea en el Jockey Club del Perú el pasado 26 de junio.

"Rómpele la cara, Kina”, se escuchaba entre las tribunas, “revienta a esa chata”, decía otro generando un coro de risas. La gente pedía sangre. Y rápido. Pero de 11 peleas, Kina solo ha ganado 3 por nocaut. Lo suyo es resistir, aguantar y generar una épica personal desde la lona, donde estuvo en el segundo round.

Al comienzo Kina dominaba. Palmera se mostraba lenta, agresiva pero corta de brazos. Sin avisar, las cosas cambiaron cuando la “Tigresa”, acostumbrada a derribar por nocaut, tumbó de un zarpazo el orgullo nacional.

El “zamaqueo” fue general. “¿La tumbó?”, se preguntó el distraído de siempre. Ese que se pierde los goles en el estadio y que ahora se perdía el machetazo sin filo de la colocha. Segundos de zozobra.

Al reponerse en el tercer round, la estrategia de la “Dinamita” había cambiado. Para vencer a Liliana había que mantener respetable distancia. Kina, aprovechando los 10 cm de estatura que le saca a la colombiana, dejó que su contrincante se cansara con golpes al vacío y atacó cuando la guardia era baja.

Así fue hasta el décimo y último round, cuando la decisión de los jueces fue unánime: el Perú gritaba una victoria más.

Sin embargo, fuera del cuadrilátero Kina libra una lucha mayor. Entre el mundo espiritual y el material. Entre la fe y el ser. Entre orar y golpear. Sobre esa guerra interna dialogó con Caretas:

–¿Practicas alguna religión?
–No soy Testigo de Jehová pero creo mucho en lo que dicen. No la practico porque soy boxeadora. Pero para mí ellos saben la verdad.

–¿Te sientes culpable en el ring?
–No, porque este deporte es de agresión. Tú no quieres estar tirada en la lona mirando pa’rriba en lugar de la otra.

–¿Crees que tu poder en los guantes viene de Dios?
–Dios no está conmigo en las peleas, yo estoy sola en esto.

–Igual debes vivir un conflicto muy grande.
–Sí, el box es bien conflictivo con lo que yo sé de la vida. El apóstol Pablo explica en Mateo esa necesidad espiritual que te jala por un lado y la necesidad carnal que te jala por el otro. Es una guerra.

–¿Cómo te encuentras con la religión?
–Cuando acabé el colegio comencé a estudiar la Biblia y era feliz. De ahí salí con un chico que hacía lo mismo, pero el pata me sacó la vuelta y me sacó de onda (ademán de golpe). Sentí la necesidad de encontrar una carrera en Australia, de realizarme como persona. El box me jalaba. Mira lo astuto que es Satanás que encuentra la manera de sacarte de la verdad.

–Pero tú lo sabes.
–Sí, y es difícil porque yo soy consciente de lo que está pasando. Pero va a llegar el momento de decidir. Ahora estoy capitalizando mi momento y trato de hacer lo mejor que puedo. Pero sí, voy a tener que dar un paso fuerte en mi vida.

–¿Y quién gana la pelea?
–Todos estos años yo había decidido ignorar todo lo que había aprendido y dedicarme al box. A ser mundana hasta lograr el campeonato mundial. Pero al final lo que uno quiere en la vida es tener tranquilidad, paz y felicidad. El dinero no da eso, la fama tampoco. Todos quieren vivirte, si ganas te quieren, si pierdes ya no. Pero al final todo el mundo se va a olvidar de ti. Yo sé lo que Dios quiere que haga.

–¿Dejarías el box?
–Hay que salirse en el momento indicado. Esta pelea no es el momento indicado, pero después de esta se verá si quiero seguir o no, si me lanzo al Consejo Mundial de Boxeo o no. (Alejandra Puente)


 


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