Internacional En Toronto, principales economías del mundo acuerdan drástico recorte del déficit, si bien EE.UU. y Europa discreparon sobre cómo.
G20 Bajo el Lente de PPK
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Obama aterrizó en Toronto el viernes 25. Los jefes de Estado del G-8 y G-20 se reunieron tres días en Canadá. |
El último fin de semana se reunieron en Toronto los jefes de Estado del Grupo de los 20 (G-20), las economías más importantes del mundo. Hace un par de años esta agrupación más amplia sustituyó al antiguo G-7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Canadá) y al G-8 (los anteriores más Rusia) para incluir de manera más representativa a las nuevas economías emergentes y pujantes, tales como China, India, Indonesia, Australia, Corea, Brasil, México, Egipto, Sudáfrica y unos cuantos más.
Pero el G-8 no ha muerto: se reunió el día anterior al G-20. Y allí ya se vió el conflicto básico de estas cumbres. Por un lado el equipo Obama quiere mantener el estímulo keynesiano para evitar que la crisis europea provoque una recaída de la débil economía mundial. Pero con un déficit fiscal abultado, Estados Unidos tiene poca autoridad moral para imponer su punto de vista expansionista. Del otro lado está Ángela Merkel: Alemania, la principal economía de Europa promueve una política fiscal conservadora para evitar que la crisis de la deuda en Europa se amplíe. Comparte este punto de vista el nuevo gobierno conservador inglés, que acaba de anunciar un paquete de recortes de gastos y alzas de impuestos, mientras que Berlusconi (Italia) y Sarkozy (Francia) están en el medio.