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Arte La obra escultórica de Felipe Lettersten a la espera de un museo que rescate la identidad nativa americana.

Todas las Sangres

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Un total de 312 esculturas de tribus nativas de América esperan un museo (e inversionistas) donde reivindicar identidad aborigen.

De una obra de vida a obras de centenares de vidas. El resumen escultórico corresponde a quien fuera el destacado artista y etnógrafo empírico Felipe Lettersten, quien durante 40 años recorrió selvas y navegó ríos en las zonas más inhóspitas de América para recrear en bronce todas las etnias aborígenes del continente. A 7 años de su muerte, las 312 estatuas de Lettersten, congregadas bajo el título “Hijos de nuestra tierra”, buscan museo para evitar el mismo abandono que sufrieron las tribus originales.

“Felipe recopiló a todas las etnias de América del Norte, Centro y Sur, sin excepción, en estas estatuas”, explica Pedro Barandarián, quien junto a Tomas Lettersten –hijo del escultor–, cuidan hoy la obra y proyectan el Museo Las Américas: “Hoy las esculturas están guardadas en un depósito, en mi casa de Chaclacayo y en un club, a falta de un lugar apropiado donde exponerlas”. El proyectado museo necesita apoyo del Estado o privados para retratar la variedad aborigen americana y reivindicarla. Más aún cuando 35 de esas etnias ya desaparecieron desde que Lettersten les hiciera una escultura.


 


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