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Opinión Más allá del placer que produce consumirlo, el chocolate tiene un sinnúmero de beneficios para la salud.

¡Viva el Chocolate!

Debo confesar que siento un enorme placer por el chocolate. Se ha convertido en algo esencial en mi día a día. Tengo seguridad que al igual que yo, muchas personas en determinados momentos necesitan de esa cuota placentera de chocolate para continuar con las habituales actividades. Seguro que cada vez que lo ingerimos, no dejamos de pensar en la cantidad de calorías que nos llevamos a la boca. Sin embargo, para apaciguar los sentimientos de culpa, les recuerdo que este manjar de dioses, como lo denominaban los nativos mexicanos, tiene enormes beneficios para la salud, totalmente corroborados en diversos estudios. Aunque no se tiene certeza sobre su origen, si en las tierras tropicales de América del Sur o al sureste de México, el árbol de cacao (theobroma cacao) es responsable de uno de los manjares más apetecibles y seductores, el chocolate. Y los peruanos nos sentimos orgullosos por contar con una de las mejores semillas de cacao que hay en el mundo.

CRISTÓBAL COLÓN

También se dice que el primer europeo en probar este fruto fue nada menos que Cristóbal Colón, durante su cuarto viaje a América en lo que es actualmente Honduras. Absolutamente seguro de que llevaba consigo uno de los tantos tesoros de las tierras conquistadas, Colón llevó a los Reyes Católicos muestras de cacao, que estos rechazaron por su sabor amargo y aspecto sucio. Si se hubieran imaginado que ese producto algún día movería cientos de millones de dólares, lo hubieran atesorado como una de las joyas más preciadas de la corona.

Leyenda o no, lo cierto es que el cacao saltó a la fama con la llegada de los españoles, especialmente con Hernán Cortés, quien observó que estos oscuros y menudos granos de color café con aspecto no muy grato y que los indígenas usaban para preparar una bebida amarga que llamaban ‘xocoatl’, para los guerreros y las personas de la élite, no solo tenían un uso sagrado, sino que daban energía y vitalidad.

EN EUROPA

A finales del siglo XVIII se empezó a preparar el chocolate con leche y azúcar, y las francesas pusieron de moda los “bon bon”, trocitos de chocolate para degustar a cualquier hora. Recién a principios del siglo XIX es cuando se inicia la fabricación del chocolate en forma de tabletas, tal y como lo conocemos hoy en día.

Solo pensar en introducir un trozo de chocolate en nuestra boca, derritiéndose y dejando que su sabor invada nuestro organismo nos produce sumo placer. Un estudio difundido por la BBC indicó que el derretir chocolate en la boca produjo un aumento en actividad cerebral y ritmo cardíaco que fue más intenso que el asociado con el beso apasionado, y además duró cuatro veces más.

EL AMOR Y EL CHOCOLATE

El cacao hace segregar endorfinas, que son sustancias que libera el sistema nervioso central y que elevan el umbral del dolor. Se supone que la liberación de estos neurotransmisores tiene efectos gratificantes y, por lo tanto, la gente se siente de mejor ánimo al comer chocolate. Además, existe cierta evidencia que indica que al comer chocolate, el cerebro elabora algunas sustancias químicas que aparecen cuando la persona está enamorada, lo que también le ha dado fama de afrodisíaco.

Las semillas de cacao contienen entre un 40 a un 50 por ciento de lípidos, de un 12 a un 14 por ciento de proteínas, teobromina (1%), sales minerales y pequeñas cantidades de vitaminas A, E, Bl, B6 y ácido fólico.

La teobromina del cacao es un alcaloide cuya fórmula química y sus efectos son similares a la cafeína. Se diferencia en que la teobromina es más diurética y menos estimulante que la cafeína. El efecto diurético de la teobromina se acompaña de una acción antiinflamatoria sobre el riñon, por lo que se recomienda en casos de nefrosis y nefritis. El cacao es tonificante y ligeramente estimulante, aunque en grandes dosis o en personas sensibles puede producir insomnio y taquicardia.

La manteca de cacao, que se extrae por presión de las semillas tostadas, es un poderoso emoliente y cicatrizante, que es muy utilizado en la composición de preparados farmacéuticos y cosméticos. El cacao como materia prima contiene vitaminas como la tiamina (B1) y el ácido fólico, nutrientes indispensables para el organismo, ya que son reguladores del metabolismo. También contiene fitoesteroles (esteroles vegetales) que contribuyen a disminuir el colesterol.

LA CHOCOTERAPIA

Una nueva técnica denominada chocolaterapia, que consiste en aplicarlo sobre la piel en forma de masajes, ha demostrado su destacada función como antioxidante, suavizante y anti-celulítico. Se le atribuye a esta terapia capacidades reductoras, mientras que los polifenoles ayudan a eliminar la grasa, evitando su acumulación. Asimismo, y según últimas estimaciones, 4 cápsulas de cacao aportan la misma cantidad de polifenoles que 2 tabletas de chocolate negro.

BUENO PARA EL CORAZÓN

También se considera como un eficiente reductor de la tensión arterial, debido a los distintos flavonoides presentes en el cacao. Por lo que diversos investigadores del Colegio Universitario de Medicina John Hopkins han indicado que comer algunos cuadritos de chocolate podría ayudar a reducir el riesgo de ataque al corazón, casi en un 50%. En relación al colesterol aumenta el colesterol bueno.

Otros estudiosos han hallado que en personas que padecían del síndrome de fatiga crónica, reducía sus efectos en un 85%, en especial si consumían 1.5 onzas de chocolate oscuro.

EL PLACER DEL CHOCOLATE

Dentro de los mitos atribuidos al consumo del chocolate están el que favorece el exceso de peso, lo cual no es cierto si se toma de forma moderada, en el marco de una dieta que equilibre la energía ingerida y el gasto energético del organismo. Tampoco se ha podido demostrar científicamente que los componentes del chocolate posean efectos fisiológicos que provoquen un consumo compulsivo. De la misma forma no se ha podido demostrar una relación entre la ingesta de chocolate y la aparición de la migraña.

Puede discutirse mucho sobre los efectos positivos o negativos del chocolate, pero lo cierto es que un trozo de chocolate nos puede ocasionar uno de los más grandes placeres. Eso es suficiente. (Por: Pilar Frisancho)


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