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Opinión “El obispo Ortega Trinidad botó del seminario de Chucuito a Edwin Ramírez. ¿Su falta? Ser jorobado”.

El Extranjero

BAÑOS DE BOZA, 9 de junio de 2010

En tiempos de globalización, la palabra extranjero puede que entre nosotros sea una de las más pronunciadas, después de ya pe, figuretti y faenón. Extranjero tiene su origen en el término latino extraneus, que significa varias cosas, emparentadas: exterior, de afuera, no perteneciente a la familia. Curioso, el mundo demanda cada vez más levantar las barreras entre lo interior y lo afuerino, entre la familia nuclear y la aldea planetaria. Pero estamos en el Perú y entonces la globalización nos toca con papas fritas y todas sus cremas, como en el Norky´s. Extranjero es para el nacionalismo humalista el epíteto descalificador por excelencia, y se aplica sobre todo al inversionista privado. Antes que por corrupto, impositivo, mercantilista o depredador, para el nacionalista quien invierte es execrable por no pertenecer a la familia. ¿A cuál familia? ¿A la de los Humala Tasso? ¿A la de los cobrizos? Los extraneus devienen enemigos porque desde su tribu nos espían lanza en mano para quitarnos lo que a nosotros nos sobra.

Extranjera, Lori Berenson, por tanto, sujeta a cualquier confiscación de sus derechos ciudadanos, hasta el derecho a habitar en el barrio que se le dé la gana. Extranjero es el psicópata holandés que asesinó a la hija de Riflo, y por extranjero fue que en una chambona jugada de impecable estilo montesinista, fue traído desde Tacna por tierra a Lima para que la gente del borde de la carretera lo escupa y le tire huevos, por ser extranjero. ¿Cuántos asesinos de mujeres pasan piola y hasta son justificados porque esas cosas ocurren dentro de la familia?

Por extranjero es que al hermano de La Salle Paul McAuley se pretende quitarle la visa de residencia en el Perú, aunque ahora haya un respiro gracias al buen criterio de un juez de Loreto. En su condición de católico de los respetables, de los de a verdad, el hermano McAuley desde hace quince años ha venido trabajando en Zapallal, un pobrísimo barrio limeño, y luego en Iquitos, cumpliendo funciones de docente como deberían ser las actividades de todos los maestros. Animando a la gente a ser clara y consciente de sus derechos, a defender sus territorios tangibles y simbólicos, a mejorar, a no destruirse. En Padrecocha, una comunidad nativa del loretano Nanay, McAuley ha peleado mucho para que los jóvenes mantengan la tradición de la cerámica y a la vez que fortalezcan un elemento de cohesión cultural, adquieran destrezas para moverse en el mercado de los artesanos amazónicos. No llama la atención que un religioso comprometido a ese nivel con su gente, salga en su defensa y participe en movilizaciones en contra del abuso de las empresas que con el amén de un Alan García absolutamente entregado al capital extranjero, entran sin derecho ni límites a territorios de nativos. Pero es extranjero McAuley, un estraneus que para Migraciones, para Joselo García Belaunde, para el más que caradura Velásquez Quesquén, en su condición de tal no puede hacer aquello que sus mandatos de maestro y pastor religioso le demandan.

Se salva de la misma sanción, por haber nacido en el Perú, el obispo José María Ortega Trinidad, prelado de Juli, miembro de la Sociedad de la Santísima Cruz, una prima cercana del Opus Dei. Se salva porque de haber sido extranjero, tendrían que haberlo echado por decidir botar del seminario de Chucuito al joven Edwin Ramírez. ¿Su falta? Ser jorobado. No pasa por el ojo de una aguja. La Santa Madre se reserva el derecho de admisión. Aunque no lo parezca, Kay Schmalhausen es peruano, y eso lo libra de ser expulsado del país por meterse en asuntos de política interna. Es que es el prelado de Juli, miembro conspicuo de Sodalite, y desde que tomó el cargo se ha dedicado meticulosamente a desbaratar toda la pastoral social que los religiosos Maryknoll (extranjeros) desarrollaron en el altiplano por más de tres décadas. Extranjero, extraneus. Juan Lázaro, esposo de la peruana Vicky Peláez, obtuvo nacionalidad peruana con papeles falsificados en su natal Uruguay, de donde también fue ciudadano bamba. Resulta que ahora es ruso. Y Fujimori, presidente por diez años, japonés. Pobre PPK, pero no lo van a dejar en paz en su campaña con lo del pasaporte gringo. Qué raro, todas mis sobrinas quieren casarse con extranjero. (Rafo León)


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