Eventos Exhibición sobre culturas indígenas peruanas retumbó Museo de Indio Americano del Smithsonian en EE.UU.
Pollerazo en Washington
 |
Juana Mendívil, descendiente de la legendaria familia de artesanos de San Blas, Cusco, desplegando colores peruanos ante el Capitolio. |
Dicen que conseguirlo no toma menos de cinco años de lobby, la cola es larga y los criterios de evaluación estrictísimos. No se muestra ninguna réplica, tampoco nada que agreda la memoria de los antepasados mediante la profanación de sitios funerarios. Casi un millón de objetos originales dan cuenta de doce mil años de existencia de mil doscientas culturas que se asentaron desde el Polo Norte hasta la Antártida. Canoas seqoia, cucharas mapuche, tambores misquito, vasijas Raqchi, se entraman con el abrigo con el que Jimmy Hendrix delataba su doble procedencia, padre afroamericano, madre indígena.
El Museo del Indio Americano (NMAI, siglas en inglés) se eleva cuarenta metros sobre dieciséis hectáreas en el centro mismo de Washington DC, y está considerado como el espacio más completo del mundo en cuanto a investigación, educación y difusión del espíritu indígena de nuestro continente. Esa mañana, en la rotonda Potomac, un danzak enseñaba pasos a un grupo de niños fascinados con el tintinear de las tijeras en manos de dos señores en puntas de pie. Una procesión moche con el anda de la Señora de Cao dejaba enigmas que eran develados por Lyda García, representante de la Fundación Wiese. La tejedora Nilda Callañaupa, la buriladora Delia Poma, el textilero Máximo Laura y el ceramista Pablo Seminario, dieron clases maestras. El chef José del Castillo hizo malabares para servir un decoroso cebiche de tilapia, entre otros potajes más que celebrados.