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Política De Paterson a los pueblos jóvenes, la estrategia y los actores que se mueven detrás de la campaña fujimorista.

El Horizonte de la Señora K

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Keiko Fujimori y su esposo Mark Vito Villanella en evento organizado por la asociación Peruvian Hope and Relief en Paterson, Nueva Jersey.

Las pintas con las “K” ya se tomaron la carretera Panamericana. El nombre completo de la candidata Keiko fue diligentemente reemplazado en las últimas semanas por la inicial del logo del nuevo partido Fuerza 2011.
La campaña fujimorista es eficiente y apela a persuadir al electorado más necesitado del país con los recursos clientelistas perfeccionados en los noventa. Además del pintarrajeo, están las camisetas y hasta las cocinas que el propio líder vende a las bases desde su reclusión en la Diroes (CARETAS 2129). Como lo comprobó esta revista con pobladores de un asentamiento humano en Atocongo, las brigadas les tocan la puerta a los vecinos y les proponen pintar la casa con los colores de la Fuerza 2011. A cambio reciben polos. Keiko llega en los días siguientes.

El trabajo rinde frutos. Los últimos sondeos le asignan un promedio de 22% de intención de voto a nivel nacional.

Para Fernando Tuesta, del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica, “en estas épocas las encuestas te dibujan un electrocardiograma. Tenderán a estabilizarse luego de las elecciones municipales y regionales. Los candidatos punteros están más o menos igualados a nivel nacional. Keiko Fujimori tiene un posicionamiento interesante, con un núcleo duro y consistente, preferentemente en sectores populares. Está un poquito más en provincias que en Lima”.

En cambio, Manuel Saavedra, de CPI, considera que ella “ha sabido manejar su campaña. En el último año está entre el primer y el segundo lugar. Tiene enormes expectativas para pasar a la segunda vuelta”.

La candidata sale a provincias casi todos los viernes por la noche y vuelve los domingos.

La semana pasada fue más allá y aprovechó su visita a la colonia peruana de Paterson para reencontrarse con su esposo. Mark Vito Villanela trabaja en las oficinas de IBM en Nueva Jersey y se escapa a Lima aproximadamente una vez al mes.

En Paterson visitó la asociación Peruvian Hope and Relief, además de recibir las llaves del distrito de Prospect Park, de manos de su alcalde Mohamed T. Khairullah y de entrevistarse con el congresista demócrata de la jurisdicción, Bill Pascrell.

GABINETE Y BANCADA

“Tenemos mantequilla en el cuerpo”, comenta uno de sus colaboradores más cercanos. La de Fujimori es una campaña que, de algún modo, se desarrolla al margen del establecimiento mediático. La herencia política es argumento y a la vez estigma.

Según ha sido planeado, la primera parte de la campaña estuvo dedicada a recuperar al núcleo duro del fujimorismo e intentar recordarle que el líder encarcelado no es “un asesino ni un maldito”. La maquinaria se desperdigó con la caída del régimen.

Keiko, de otro lado, ya tiene su gabinete en la sombra. El grupo se compone mayoritariamente de ex ministros que ocuparon carteras en los primeros años (relacionado con Santiago Fujimori) y otros de la última etapa (con los que la propia candidata se familiarizó). Destacan Jaime Yoshiyama, actual secretario general de Fuerza 2011, y Jaime Trelles, el subsecretario del partido. También figuran el ex titular de Transportes, Augusto Bedoya, y el ex ministro de Trabajo y Justicia, Carlos Blancas. También es cercano al grupo el también ex ministro del actual gobierno, Ismael Benavides.

La naturaleza poco gregaria de Santiago Fujimori determina que trabaje y aconseje directamente a su sobrina, en lugar que en un contexto de grupo.

Un factor silencioso ha sido el de la bancada de 13 congresistas. Los fujimoristas se precian de no ostentar una producción legislativa muy nutrida (véase los significativos esfuerzos de Santiago Fujimori por eliminar leyes caducas y redundantes) y pasan mucho tiempo en provincias. El semanario de César Hildebrandt llamó la atención sobre los 378 días de licencia solicitados por la candidata desde el 2006 y su pobre récord parlamentario. En el lapso se convirtió dos veces en madre.

Ricardo Pando viaja constantemente a Junín, Cecilia Chacón a Cajamarca, Rolando Reátegui a San Martín y Alejandro Aguinaga a Lambayeque. Guido Lucioni, que asesora a Keiko desde antes de la caída del fujimorato, se la pasa en la periferia de Arequipa.

Saavedra de CPI concuerda en el sentido de que “hay un trabajo ordenado y planificado que se proyecta desde el Congreso. El secreto está allí. Son cohesionados y ordenados. Superan a las demás bancadas, salvo a la aprista, en ese sentido”.

CONTRA HUMALA

La idea que de sí mismos tienen los fujimoristas parte en oposición de lo que definen como “la conceptualización de la democracia hecha por la izquierda peruana”. Para ellos, la institucionalización del país nace, por ejemplo, con la SUNAT, Indecopi y la Defensoría del Pueblo. “Las reformas técnicas fueron democratizadoras y personas como Santiago fueron sus grandes arquitectos”, dice la fuente. “La institucionalización es tan exitosa que ya no la puedes cambiar”.

Difícil tragarse la idea entera. Para empezar, el desprecio de Fujimori padre por los partidos políticos pasa la factura hasta hoy. Fuerza 2011 es consecuencia de la incapacidad de reagrupar a movimientos que terminaron compitiendo entre sí. El caso extremo ha sido el de Cambio 90 y la escisión del congresista Andrés Reggiardo, que se declaró en rebeldía. En el caso de los otros dos movimientos, reconoce una fuente, “han quedado cupulitas medio corruptas”. Para el efecto, se ha dejado a Carmen Losada y Martha Chávez a la cabeza de Sí Cumple y Nueva Mayoría, respectivamente. La idea es dejar languidecer a esos movimientos hasta su desaparición sin que se produzcan conflictos escandalosos, como ocurrió con Cambio 90. Incluso, Sí Cumple ha llegado a presentar candidaturas municipales en contra del mandato de Fuerza 2011.

Como una nueva demostración de que los extremos se tocan, los fujimoristas consideran que su principal competencia electoral es el humalismo. En el interior del país, sostienen, éste es visto no como un izquierdista sino un militar que ofrece poner orden en casa. Fue esa tienda la que también habría recogido en parte la diáspora de los alcaldes fujimoristas que saltaron del barco luego del derrumbe del régimen.

Tuesta, del instituto de la PUCP, reconoce que Fujimori “tiene un punto de apoyo importante, pero también las mayores resistencias”. En la campaña saben que el próximo paso se basa en “ablandar la resistencia”: alejarse del montesinismo en la percepción pública, recordar la dimensión técnica de los primeros años del régimen e incluso quitarle al encarcelado Alberto un papel protagónico en el debate. Tareas para las cuales hará falta mucho más que mantequilla. (Enrique Chávez)


 


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