Política Los protagonistas de las elecciones que despuntaron en los últimos meses.
El Caballo Oscuro
Fungir de pitonisos con las elecciones peruanas suele resultar un pésimo negocio. A pesar de ello, y de la aparente estabilidad actual en las encuestas, los escenarios de las dos últimas elecciones recuerdan que el reparto de actores principales puede variar dramáticamente durante la campaña.
A nueve meses de las elecciones anteriores, según CPI, Lourdes Flores encabezaba las preferencias con 18.4%, seguida de Alan García (14.9%), Valentín Paniagua (10.6%) y quien fuera el candidato fujimorista (10.5%). Un par de semanas más tarde, el 14 de agosto, Apoyo le asignaba a Flores el 22%, seguida de los empatados García y Paniagua (18% cada uno) y un rezagado Ollanta Humala (7%).
El nacionalista fue el caballo oscuro que se metió entre los palos y ganó la primera vuelta con el 25.69% de los votos para perder frente a García en la segunda. El actual presidente había obtenido el 20.41% de los votos y ganó su pase a segunda vuelta a Lourdes Flores por un poco más de 60 mil votos.
Debido a la caída del gobierno de Alberto Fujimori y la instalación del gobierno de transición es imposible el mismo comparativo para las justas del 2001. Las encuestas más próximas son las de diciembre del 2000, en el inicio de una campaña relámpago apenas cuatro meses antes de las elecciones. Para CPI, al 1 de diciembre Alejandro Toledo tenía el 22%, Francisco Tudela 18%, Fernando Olivera 9% y Jorge Santistevan 6%.
Dos semanas más tarde, Apoyo le daba 24% a Toledo y un triple empate, con 8% a cada uno, entre Olivera, Santistevan y Luisa Cuculiza.
Alan García no aparecía ni por asomo y se enfrentó en la segunda vuelta con Toledo. Y Flores, tampoco detectable por entonces en las encuestas, quedó tercera en la primera vuelta. Toledo obtuvo el 36.51%, García el 25.77% y Flores 24.3%.
Ciertamente, en ninguno de los dos casos mencionados aquel caballo oscuro fue el que se quedó finalmente en Palacio de Gobierno. Para encontrar un ganador definitivo hay que remontarse a 1990, cuando el desconocido Fujimori repuntó al galope para quedar segundo y ganarle a Mario Vargas Llosa la segunda vuelta por bastante más de una nariz.
En las últimas semanas se vienen produciendo reuniones en las que participan connotados marqueteros políticos y la conclusión siempre es la misma: las elecciones pueden ser para cualquiera, incluso alguien que todavía no figure en el menú.
La pregunta cae de madura: ¿El 2011 tendrá su caballo oscuro?