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12/Ago/2010
 
 
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Entrevistas El amor de una vida y el linaje político de actriz Elvira de la Puente, sobrina carnal de Haya de la Torre.

Mujer de un Solo Hombre

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“Haya era un ejemplo de coherencia y entregó toda su vida por y para sus ideales con una honestidad total. Desde entonces nació mi interés por su pensamiento y por el partido que fundó”.

Los ojos claros, serenos, de Elvira de la Puente (69), no miran ahora “airados” como en el “Madrigal” de Gutierre de Cetina (quizá la más bella poesía del idioma castellano), sino que son un remanso de paz, de dulzura, de afecto y de lucidez en el llamado arte de la conversación ya que sus ojos “escuchan”. Y son ojos que escuchan, ya que al mirarte con fijeza lanzan pequeños destellos de comprensión que te alientan a acabar de exponer tus ideas con mayor fluidez. La belleza de sus ojos es una especie de bálsamo introducido en la conversación. Ella es sobrina carnal de Víctor Raúl Haya de la Torre, el fundador del APRA, hermano de su madre, Lucía, y referente obligatorio en todas aquellas ideas basadas en la justicia social que le han sido inculcadas desde la niñez, y que ha tratado de defender políticamente a lo largo de su vida introducida en el partido que fundó su tío. Justicia social. Izquierdismo gravitatorio que parece a primera vista que no casara bien con la figura de su padre, José Félix de la Puente Ganoza, de gran familia trujillana y cuyo aristocraticismo ha heredado en el mejor de los sentidos Elvira de la Puente, al imponer siempre con su presencia, calidad y señorío. Pero el padre era un intelectual, novelista, cuentista y dramaturgo, Premio Nacional de Literatura y Miembro del grupo Norte de la bohemia trujillana (con César Vallejo, Macedonio de la Torre, Antenor Orrego, Alcides Spelucín y otros intelectuales) y por ende abierto al progreso y a las ideas nuevas, por lo que no constituyó jamás una piedra en el zapato ni una amenaza al grueso de ideales familiares. “Familia” y “política” son puntales en la vida de Elvira, a la vez que su gran popularidad procede de la escena teatral, ya que es, indudablemente, una de las mejores actrices peruanas de todos los tiempos. Pero ahora, con ella frente a mí, en una mesa del restaurante Costa Verde, averiguo que Elvira de la Puente se entregó a un solo hombre en su vida, al actor Orlando Sacha, con el cual compartió 30 años hasta la muerte de éste. Antes de él desconoció la aventura sexual apasionada y no supo de tálamos ni desfloraciones y después de él se refugió en el trabajo para diluir la nostalgia y la morriña casi enfebrecida del recuerdo. Historia de un gran amor, pues Elvira de la Puente es mujer de un solo hombre. Vamos allá.

–No hay figurón del APRA que no se jacte de haber conocido con más o menos intimidad a Víctor Raúl Haya de la Torre. Al ser usted hija de su hermana supongo que la relación familiar habrá sido total.
–Muy grande, y todavía se hizo más cuando enviudó mi abuela, la madre de Víctor Raúl, y ella se vino a vivir a mi casa en Lima. Había enorme cercanía con nosotros en todas las épocas de libertad durante su vida, cuando no estuvo exilado, perseguido o como asilado político durante 5 años en la embajada de Colombia. Está claro que su vida fue muy azarosa.


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