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26/Ago/2010
 
 
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Urbanismo O la poca creatividad y mucha contaminación visual que provoca la propaganda electoral.

Paneles y Papelones

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Robby Ralston analiza las propuestas de los candidatos en materia de creatividad.

El ojo no entrenado podría pensar que anuncian tratamientos de blanqueamiento dental. El ciudadano informado, en cambio, conoce la poco seria realidad: la propaganda electoral es tan precaria como las propuestas a vender.

Robby Ralston, creativo y ex presidente de McCann Erickson Perú, dispara desde su propia consultora con el artículo ¿De verdad te crees tan bonito?, de próxima publicación. La casuística entretiene al viajero que pretende recorrer la Av. Javier Prado de San Isidro a La Molina en menos de 3 horas: peinados con laca, camisas blancas de tanta pureza, muchos dedos (sobre todo índices y pulgares), símbolos con un aspa y mucho, quizá demasiado peróxido de carbamida –urea, entre otros componentes– en los dientes. “Oye tú, sonso: ¿No tienes nada más que decirme? Además, ¿de qué te estás riendo si solo tienes 3%, ah?”, escribe Ralston en su blog (robbyralston.blogspot.com). No es una flor sino un bouquet que deberían recoger varios candidatos. Algunos pocos quisieron desmarcarse de la publicidad de pasta dental. Los resultados fueron aún peores: un precandidato que fue defenestrado de Unidad Nacional mientras mostraba su calvicie como prueba de “ideas claras”; un bebé de terror que marca la A por Santa Anita, un afroperuano que se lanza por Barranco con la frase racista “conmigo las cosas claras”; un candidato que cuenta con el voto dirimente del Pulpo Paul. Siguen firmas. “Vaya forma de subestimar al elector y tirar el presupuesto a la basura”, opina Ralston. “Si supieran lo mal que lo están haciendo, no sonreirían tanto, digo yo”. Quienes sí sonríen son las empresas que ofrecen paneles y gigantografías publicitarias. La clave, para el publicista, es pensar en el votante antes que en el ego propio. Agregarles cierto valor emocional a las obras hechas antes que pretender pasar por honesto. ¿Para ver eso se podan árboles? (Carlos Cabanillas)


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