
La Feria del Señor de los Milagros ya está oleada y sacramentada.
Acho: De Poder a Poder
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David Fandila, El Fandi. Sus banderillas son la máxima garantía del toreo-espectáculo. |
Después del enorme éxito de la feria del año pasado, que ha quedado encerrada como cimera y ejemplo en los anales taurinos de Acho debido a la categoría máxima de las figuras que la conformaron, se veía muy difícil, casi imposible, el montaje para este año de una feria que la pudiera siquiera igualar. El año pasado la empresa Tauro-Lima se la jugó entera. Con Nazario Villafuerte a la cabeza y su hijo Freddy como gerente, ejecutivo, chambero o chambeador y currante (para emplear palabras del argot peruano y español que indiquen trabajo intenso), cerrador de contratos, buscador de ganaderías y manipulador de toreros en el mejor de los sentidos, consiguieron, aunque prieto y escaso de festejos, realizar el mejor cartel taurino de todos los tiempos en cuanto a conjunción de grandes figuras. Y que no nos vengan los nostálgicos a hablarnos de que si Manolete y Armillita, que si esto, que si aquello, que si lo de más allá… ¡no!… ¡paren ya! El juntar a Ponce, El Juli, Manzanares, Castella, Perera y a José Tomás, el deseado, completando con El Cid y Finito de Córdoba (estos dos últimos en tono menor para Lima) era reunir a un grupo de toreros que jamás pudieron reunirse en ninguna otra feria del mundo. Tauro-Lima colocó el año pasado tan pero tan alto el listón que intentar superarlo este año era un imposible casi previamente aceptado. Encima surgieron tremendos imponderables, la fatídica cogida de caballo de José Tomás y la rebelión con ultimátum incluido de la novia de José Mari Manzanares jr., que se quiere casar en noviembre, cosa a la que ha tenido que acceder el maestro porque si no ya se imaginan la que se le viene.
A José Tomás, por más que se empeñe Nazario Villafuerte en traerlo a como dé lugar, no lo veremos este año en Acho pues hace 15 días que ha vuelto a entrar al quirófano (¿cuántas veces ya?) para ser operado de un nervio que no le permite moverse a plenitud. No se sabe cuánto tiempo durará la rehabilitación. José Mari Manzanares dice que viene, pero no da todavía fechas concretas, no sabe exactamente cuándo y que si por aquí y que si por allá. Freddy Villafuerte, con extraordinario buen sentido que le alabo en este caso, ha cerrado ya la feria en beneficio de la transparencia lógica que debe tener frente a los abonados y público en general. Y la ha cerrado por todo lo alto con unos carteles que no desdicen en absoluto de los del año pasado. Pongámoslo así: si el año pasado fue una feria antológica y espectacular por la dimensión de las figuras contratadas, este año su calidad no será menor. La arquitectura de la feria va a ser igual que la de la feria pasada: una novillada previa seguida de la corrida de los toreros peruanos (llamada de la peruanidad) y tres corridones con grandes figuras de la torería. Hagamos un estudio comparativo entre ambas ferias para saber cuál de las dos es mejor.