Personajes Estuvo presente en la nocheque se clausuró la muestra sobre su ‘Mundo Azul’en el Jirónde la Unión.
El Duende de Doris
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Las piezas del museo comenzaron a vibrar cuando la intérprete, educadora y musicóloga Flor Canelo tocó y explicó yaravíes, huaynos y zamacuecas históricas. |
Algo más de 102,500 personas habían visitado la exposición ‘El Mundo Azul de Doris Gibson’ cuando ésta, abierta desde el 28 de abril en la Casa O’Higgins de la Universidad Católica, finalmente llegó a su fin el domingo pasado.
Para marcar la ocasión, CARETAS organizó una velada musical en homenaje a su fundadora y una recepción en la que se congregaron familiares, naturalmente, y amigos que lograron sortear el feroz tráfico de la ciudad.
Flor Canelo, eximia pianista, educadora y musicóloga, tocó y explicó piezas del histórico ‘Álbum Sudamericano’ de Claudio Rebagliati, el inmigrante lígur que se afincó en el Perú, arregló la instrumentación del Himno Nacional en el siglo XIX y recopiló música tradicional nuestra.
La señora Canelo tocó yaravíes como ‘Adiós, adiós’, que cantaban los ayacuchanos cuando se plegaban a las tropas de Cáceres, huaynos de Puno y de Cusco –uno traducido al piano que se tañe en bandurria–, y zamacuecas que luego se convertirían en marineras.
Presente también estaba el compositor Marino Martínez, quien contribuyó al repertorio.
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CD registra los centenares de piezas de la muestra sobre Doris Gibson, desde fotos hasta ángeles. |
La música en un lugar como el Museo de Artes Tradicionales y Populares de la PUCP hace vibrar los objetos exhibidos. En este caso allí estaba la colección de piezas de los Mendívil y de otros artesanos rescatadas por Doris Gibson, y entre los más de doscientos asistentes se sintió el fuerte y nostálgico compás de la mestiza identidad nacional.
Luis Repetto, el curador del museo y el genio que armó la muestra múltiple sobre la vida y milagros de su entrañable amiga Doris, repartió un CD singular. Contiene el meticuloso registro de todo lo exhibido, incluyendo fotografías familiares y periodísticas, retratos de Sérvulo Gutiérrez y de otros pintores, cerámicas, baúles, muebles, cacharros de bronce y ángeles.
Repetto aseguró que ésta había sido la muestra más exitosa en la historia del museo.
Poco después, sonriente como un niño, entregó a CARETAS el álbum de visitas a la “Exposición por el Centenario del Nacimiento de Doris Gibson. Lima, 28 de Abril del 2010”.
Ese álbum contiene una extraordinaria y elocuente sucesión de comentarios manuscritos. Llenan 505 páginas y registran el ingreso de la diversidad de personas que transita por el crisol social del Jirón de la Unión.
Esa variedad se identifica con el espíritu de Doris Gibson y con el carácter de CARETAS.
Finalmente apareció Jean Pierre Magnet y su embrujado saxofón.
Repetto había advertido a los asistentes que la familia Zileri no guarda el luto con pesar interminable sino que celebra la memoria de sus ancestros con alegría.
Y así fue. Acompañado por el ‘Chino’ Figueroa, Magnet recorrió los patios de la Casa O’Higgins e hizo bailar a muchos en homenaje a Doris.