Música Miki González presenta “Landó por Bulerías” el 9 en el Santa Úrsula.
Quimba Gitana
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Miki González en Casa Patas, templo flamenco de Madrid. Fueron cuatro los viajes que hizo llevando y trayendo sonidos de orilla a orilla. |
Mientras a los gitanos los deportan de Francia, los negros cargan muertos en el Perú. La música, bálsamo inasible, cura y restablece las jerarquías debidas. La música en manos de músicos, que por sí sola aún no existe más allá de rumor sugerido. Para convertir lo segundo en lo primero, Miki González cruzó el charco oceánico cuatro veces –y tantas más el charco local– maridando lamentos diferentes pero iguales. Los de la esclavitud africana con los de la pasión gitana, que sin antes haberse juntado ya colindaban musicalmente en la hondura de pellizco y la magia sincopada. Logra el prodigio musical que el dolor, cuando con ritmo, se haga festejo. Que en negro se llama landó y en gitano bulería. Juntos y revueltos son Landó por Bulerías, soberbia mezcla hecha o descubierta por González de sincronías secretas y reverberaciones unidas a golpe de cajón destinadas a sonar juntas.
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Amalia Barbero sensualiza aún más “Cardo o Ceniza”. Al lado, carátula de “Landó por Bulerías”. |
Ocho meses de grabaciones con músicos que no se conocían entre sí, pero que se reconocían al escucharse el uno al otro. El percusionista y productor gitano de revelador nombre, Bandolero Ruiz Motos, fue el vehículo entre Miki y los grandes del flamenco que se sumaron al festejo, con celebración implícita del cajón peruano incluida. Para confirmar lo felizmente verdadero del resultado, oír en voz de la cordobesa comestible Amalia Barbero la notable versión del landó más sensual y hermoso de Chabuca Granda, Cardo o Ceniza. Para reconfirmarlo, sentarse en el Santa Úrsula el próximo jueves 9 que el disco se presentará como tiene que ser, de carne y hueso. Y olé, familia.
(J. Bedoya)