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Gastronomía Tres ambiciosas Chefs de Mistura debaten el rol de la mujer en la gastronomía peruana.

Lideresas Culinarias

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El Parque de la Exposición recibirá a Astrid Gutsche para hablar sobre el chocolate.

Corriendo el peligro de recibir un cacerolazo en la cabeza: parece raro que en el festival gastronómico más grande de América Latina, Mistura 2010, las mujeres se encuentran en minoría –de 31 cocineros invitados, 27 son hombres–. Ante este escenario, CARETAS acudió a Astrid Gutsche (Astrid & Gastón), Jana Escudero (El Grifo) y Valerie Schroth (JW Marriott Hotel), tres panelistas de Mistura, para abrir el tema de debate. ¿Será que los hombres son mejores cocineros que las mujeres?

Madre de dos hijos, Escudero asegura que el liderazgo en la cocina es compartido con el sexo masculino. El éxito, por otro lado, tiene menos que ver con quién es mejor chef y más con las decisiones personales que las mujeres toman a la hora de querer formar y disfrutar de una familia. Ella superó todo obstáculo. Ahora le da los toques finales a la fórmula que le permitirá vender una salsa del lomo saltado industrializada que podría llegar a compartir el lugar del sillao como base en la cocina casera.

Gutsche, quien tiene dos hijas adolescentes, asegura que aprendió que nada es perfecto y luchó para mantener el negocio a flote sin descuidar a su familia. Ahora lidera tendencias, así como un imperio gastronómico. Sin embargo, cuando abrió el primer restaurante, en ella se creó un conflicto muy grande. Debió optar por la pastelería a pesar de preferir la cocina salada. “Era injusto pedirle a mi esposo (Gastón Acurio) que deje la dirección de la cocina cuando yo tenía más experiencia con los dulces”, asegura. A la vez, resalta que ahora está enamorada de lo que hace. Especialmente con su labor en la promoción del uso del cacao peruano, de la mejor calidad en la industria chocolatera.

Schroth, por su parte, cree que se avecina una nueva generación de chefs que marcarán tendencias en la fusión de insumos peruanos en la pastelería, terreno ya conquistado sobre los fogones. Por otro lado, para combatir con las sentencias amorosas que dejan los turnos de trabajo por las noches –sin fines de semana o feriados–, la chef receta buscar una media naranja que entienda los gajes del oficio. Mientras tanto, Schroth continuará inculcando a los paladares en el arte del disfrute de insumos peruanos –como la chirimoya, lúcuma, quinua y chicha morada– en los postres. En una olla democrática el de la última palabra siempre será el degustador. Y en el saboreo del último bocado, el género del chef será irrelevante.


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