Gastronomía El buen sabor de boca que dejó una feria que confirma la importancia de la gastronomía como alimento de nueva autoestima nacional.
Derramando Mistura
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El Parque de la Exposición volvió a ser un parque. Punto de encuentro de 200 mil almas ávidas de paladear, compartir y enorgullecerse de una culinaria única. |
Lo culinario es un tema que en el país involucra identidad, posibilidades de desarrollo y harto potencial turístico. Como industria ya aporta el 11.9% del Producto Bruto Interno. Partiendo de ahí, que no sorprenda que en Mistura se sirvieran más de 220 mil platos de comida. Esta cifra representa un incremento del 40% en comparación con las ventas del año pasado. Además este año Mistura reconoció el trabajo de los baluartes de la biodiversidad en el país mediante la entrega del máximo galardón de la feria, El Ají de Plata, a los productores del campo. Ahí es donde empieza todo.Confirmado: la gastronomía es la nueva reserva de orgullo nacional. A pesar del reto que puede significar alimentar y satisfacer las exigentes papilas gustativas de más de 200 mil personas, este año en la III Feria Gastronómica Internacional de Lima, Mistura, no dejó comensal insatisfecho en alma y estómago.
Los restaurantes duplicaron el personal estimado para atender a la clientela ante los resultados de los dos primeros días. Otros, deslumbrados por el éxito inesperado, corrieron a reabastecerse de insumos ante la amenaza de haber subestimado el apogeo de sus platillos. Después de todo, los cocineros no son matemáticos y los números de esta edición tomaron por sorpresa hasta al adepto culinario más entusiasta. Solo los restaurantes sirvieron 220 mil platos en seis días.
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Potaje de caldo de cangrejo ganador del 2º puesto Perú Gourmet del BBVA. |
Uno de los elementos sorpresa este año fue El Gran Mercado, ya que su diseño y organización permitió la visita de más de 150 mil personas sin contratiempos más allá de la vil cleptomanía, factor extra culinario. El producto favorito fue la papa. De esta se llegaron a repartir más de 13 toneladas en 35 variedades.
Por otro lado, la panadería fue un elemento central de la feria al incorporar panes de más de 18 departamentos del país. Munaypan, la encargada de las horneadas masivas, además de repartir pan gratis a los comensales durante el día, atendió a más de 100 mil personas regalando bíblicamente 800 mil panes.
El Grifo, Edo, Maido, Fiesta y Huaringas sobresalieron como los favoritos entre los restaurantes. Spaghettis a la huancaína, sushis acebichados, Tacu Chaufa, Arroz con Pato y Pisco Sours, respectivamente, fueron la clave del éxito de cada uno de estos. La propuesta auténtica del Rinconcito Arequipeño de Vesly Salinas llevó a la gloria a miles de rocotos rellenos, mientras que el Café 99 –dentro del MALI, está ahí todo el año– se reveló como el secreto mejor guardado del Parque de la Exposición. Mientras que entró en la leyenda el pan con chicharrón del Chinito, un poema al chancho.
Uno de los más atareados durante la feria fue el chef de culto Javier Wong, ya que las abrumadoras colas en su restaurante daban la vuelta al auditorio. Así es cuando los cebiches se cocinan uno por uno. Wong llegó a vender más de 800 porciones de cebiche al día. Al lado, las cocinas rústicas repartieron más de 30 mil porciones de chancho al palo, así como entre 1000 y 1500 platos de pachamanca a diario.
Entre los contratiempos no pudo faltar la presencia del ilegal adepto a la criollada que, al margen de la organización esmerada, buscó hacer de las suyas en la reventa triplicando el precio de las entradas. Y la gente pagaba el precio. Para la cuarta edición del evento en el 2011 se promete buscar un local con aforo para más personas, viéndose también la posibilidad de aumentar los días de la feria. El hambre y las ganas empezaron hoy.