Entrevistas La larga y vital lucha social de Monseñor Luis Bambarén.
Un Rebelde con Causa
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Monseñor Bambarén nació en un hogar profundamente católico, dos hermanas suyas también se hicieron religiosas. |
¿Dónde encontramos dejación de bienes materiales en pro de los demás? Siempre tendremos en un primer lugar, difícil de igualar, la espiritualidad y la cultura religiosa como base del desprendimiento y el sacrificio necesarios para trabajar por los más necesitados. Y en este caso un ejemplo perfecto es Monseñor Luis Bambarén Gastelumendi, a quien lo tengo ahora enfrente de mí en el restaurante Costa Verde. Me deja asombrado. No aparenta en absoluto 82 años sino una docena de años menos, como mínimo. Está físicamente, como se dice por estos lares, hecho un cohete. “Como pescado casi todos los días”, dice, queriendo dejar claro que el pescado es la proteína que más rejuvenece. Nacido en Yungay (Ancash), pueblo hoy desaparecido de la faz de la tierra tras el terremoto de 1970, su vida es un ejemplo vivo de lucha por los más necesitados. Hijo de Alfredo y de Luisa, que conformaron un hogar profundamente católico, es el quinto de 8 hermanos de los cuales 2 de sus hermanas fueron también religiosas. 8 hermanos. Es curioso que en muchos de los años terminados en 8 hayan sido años claves en la vida de Monseñor Bambarén. Veámoslo: nació el 14 de enero de 1928 y se ordenó sacerdote jesuita en Madrid (España), el 15 de julio de 1958. El 1 de enero de 1968, recibió la consagración episcopal como Obispo Auxiliar de Lima de manos de S.S. el Papa Pablo VI. Ahí comenzó una década que podríamos calificar de épica con la lucha por el nacimiento del distrito modélico de Villa El Salvador. Monseñor Bambarén tuvo una participación importantísima en contra del entonces ministro del Interior, General Artola, del gobierno del General Velasco Alvarado, el cual lo metió en la cárcel con el número de preso 116418, pudiéndose afirmar con toda claridad que si no hubiese sido Monseñor hoy no existiría este distrito. Continuemos con los ochos. El 8 de junio de 1978 fue nombrado Obispo de Chimbote, en donde se puso al frente en la lucha contra el terrorismo evitando que éste entrara en su jurisdicción. En febrero de 1998 fue elegido Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, reemplazando al también jesuita Cardenal Vargas Alzamora. Su lema siempre ha sido: “hay que gastarse y desgastarse por Cristo”, y en este sentido ha llevado una vida plena de servicio. Que nos hable sobre esto.–¿Por qué se hizo sacerdote?
–Me hice sacerdote para ayudar a los demás siguiendo el ejemplo de Cristo. Luego de terminar mis estudios secundarios en el Colegio Inmaculada de Lima entré en el noviciado jesuita el 20 de abril del ’44 estudiando Letras y en el ’49 partí a España para estudiar Filosofía. Del ’52 al ’55 fui maestro en Lima, antes de volver a España a la Facultad de Teología de Granada, ordenándome de sacerdote en Madrid en el ’58.