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Actualidad Relación con el sector castrense marcó el paso en el relevo del gabinete.

La Casta Verde

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Debate sobre cédula viva y Decreto Legislativo 1097 precipitaron salida de ministros dispuestos a quedarse.

Una hora y media antes de la juramentación no había ministro de Comercio Exterior y Turismo.

Esa misma mañana se debió cancelar la reunión del dos más dos con Ecuador, para los despachos de Defensa y Relaciones Exteriores.

Apenas la noche anterior el presidente Alan García se decidía por José Antonio Chang como primer ministro. Fernando Barrios de EsSalud y la ex ministra Rosario Fernández completaban la terna de posibles sucesores de Javier Velásquez Quesquén. Al final, el primero asumió el sector Interior y la segunda volvió a la cartera de Justicia.

Jaime Thorne, que venía de estar al frente de Indecopi, debió juramentar como ministro de Defensa un día después, pues su nombramiento lo sorprendió fuera del país.

EL FACTOR CASTRENSE


A pesar de que el estreno del último gabinete del gobierno de Alan García fue anticipado el viernes 10, la sensación de premura en torno a los cambios se incrementó por la carta en la que Mario Vargas Llosa renunciaba irrevocablemente a la Comisión del Lugar de la Memoria (ver nota siguiente).

El factor castrense le marcó una impronta a todo el relevo. El Decreto Legislativo 1097 terminó en desastre y forzó la salida de Rafael Rey de Defensa y Víctor García Toma de Justicia.

Hace apenas un mes, AGP calificó a Mercedes Aráoz como su ministra estrella. “Cómo la voy a sacar”, exclamó ante la prensa y una radiante titular del MEF. Se había superado la tensión originada en las declaraciones de Aráoz en torno a una probable candidatura presidencial.

Pero luego llegó el debate sobre la eliminación de la cédula viva de los militares y policías. La “ministra estrella” asumió el desgaste del debate con la propia bancada oficialista, tarea de la que se eximieron el mismo Presidente y los ministros salientes Rey y Octavio Salazar de Interior.

Ismael Benavides terminó por reemplazar a Aráoz. Lo paradójico es que su nombre sonó fuerte en la minicrisis desatada por la tentación presidencial de la ministra, pero jugó en su contra su condición de representante de la estadounidense CF Industries, que invertirá US$ 2 mil millones para construir a fines de año una planta petroquímica en Marcona que producirá amoníaco con el gas de Camisea.

Benavides, ingeniero agrónomo que también ocupó la cartera de Agricultura en este gobierno y antes la de Pesquería en el de Fernando Belaunde, es considerado cercano al equipo de Keiko Fujimori.

Completan el nuevo grupo Virginia Borra (Mujer y Desarrollo Social), Rafael Quevedo Flores (Agricultura), Jorge Villasante (Producción) y Eduardo Ferreyros (Comercio Exterior y Turismo, antes viceministro).

MISTERIO CHANG


Como ocurre con Chang, los otros dos cargos claves son ocupados por personajes cercanos a Alan García. Barrios había sido voceado recurrentemente como premier. Thorne apoyó inicialmente el proyecto de ley para limitar la propiedad de tierra en la costa y luego se allanó a la negativa presidencial.

El propio Chang se aferró con las uñas a la cartera de Educación cuando en julio del 2010 cayó el gabinete presidido por Yehude Simon. Entonces argumentó que no valía la pena mudarse a la Presidencia del Consejo de Ministros cuando todavía quedaban batallas por librar para asentar la Carrera Pública Magisterial.

Esta vez se daba por descontada su salida del gabinete –lo que dejaba a “Joselo” García Belaunde como el único ministro estable durante toda la administración–, pues su objetivo principal era retomar la rectoría de la Universidad de San Martín de Porres, que pasará por elecciones internas a principios del próximo año. Actualmente es rector con licencia y el calendario universitario lo obligaba a salir del gabinete antes de fin de año.

A Chang, de 52 años, le ha ido bien donde ha puesto la mira. Con su labor de diez años al frente de la San Martín ordenó un claustro que funcionaba de cabeza. Como ministro de Educación llevó a cabo lo que era impensable hasta hace poco: doblegar al SUTEP para imponer la meritocracia entre los docentes de las escuelas públicas a través de la Carrera Pública Magisterial.

De hecho, el sector que encabeza Chang fue uno de los puntales destacados en el reciente discurso presidencial por Fiestas Patrias, como también fueron los logros de Barrios al frente de EsSalud. Lo que García llamó la “dimensión social” recuperó peso en la lista de prioridades del último año.

El primer entuerto que le da la bienvenida a Chang en su nuevo puesto es el paro indefinido declarado en Espinar, Cusco, en oposición a la licitación del proyecto de Angostura Majes Sihuas II. Los campesinos reclaman que el proyecto arroja un importante déficit hídrico para ellos.

Ahora queda por verse si el estilo de Chang funcionará al frente de la PCM. Sus colegas le reconocen la buena muñeca pero también lo consideran el más aislado y menos sociable del grupo. Un premier suele ser exitoso cuando es capaz de coordinar entre los ministros y tender puentes permanentes de comunicación. Por ahí persiste un enigma con el parco Chang, pero hay observadores que consideran que el Presidente querrá un papel más protagónico en el último tramo de su mandato y en ese sentido su nuevo primer ministro puede resultarle funcional.

EL ESCENARIO APRISTA


Y esas fueron características que sí exhibió la gestión de Velásquez Quesquén. Recibido hace 14 meses con poco entusiasmo de parte de la prensa, el chiclayano no sale del gabinete en medio de un escándalo sino con fines electorales. Ya nadie duda de que él es la carta del presidente García para ser el candidato aprista en el 2011. AGP confirmó esa intención en la cena que ofreció a la bancada oficialista hace dos semanas en Palacio de Gobierno.

Lo interesante es que la candidatura de Velásquez deberá ser refrendada por comicios internos antes de terminar el año. Wilbert Bendezú, secretario general del APRA en funciones, le dio la bienvenida a las justas internas pero aclaró que un posible contendiente como Jorge del Castillo, que tiene a varios de “sus” ministros de vuelta, tiene sus posibilidades “intactas”.

También hay sello femenino. Mercedes Aráoz ha sido tentada para integrar la plancha oficialista y versiones cercanas a su despacho sugieren que su poco entusiasmo con la idea también precipitó su salida del gabinete. La ahora ex ministra de la Mujer, Nidia Vílchez, no oculta sus intenciones de jugar algún papel.

Dentro del oficialismo cunde una calma chicha. Del Castillo baraja sus posibilidades y espera el informe de la Fiscalía sobre su papel en el caso de los “petroaudios” para tomar una decisión. Hoy en el APRA no constituye una opción viable enfrentarse frontalmente a García. Pero juegan a su favor los vientos que exigen la democratización interna de los partidos.

La ley faculta que las elecciones internas puedan hacerse por medio de un voto por cada militante, lo que viene impulsando Del Castillo desde hace meses, o a través de una convención con delegados, que ha sido la norma aprista hasta ahora. En los próximos meses podría desatarse una fraterna guerra de guerrillas.


 


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