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23/Set/2010
 
 
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Entrevistas Lastenio Morales, aprista, ex senador, transportista y deportista, comparte las buenas maneras de su éxito.

El Tesón de la Amabilidad

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Limeño, de familia trujillana de clase media, Morales (71), cultiva un corte amable que ha aplicado tanto en política como en su vida profesional.

Hay gente así. Es cuestión de carácter, de forma de ser, de la forma de tratar y de la manera de conducirse socialmente, el que haya gente que, por naturaleza, inspire confianza en los demás. Éstos, a los que podríamos llamar de alguna manera “receptores de confianza”, logran que otros se la otorguen con facilidad y sin reticencias para ser representados en las mil y una actividades sociales del hombre. Creo que Lastenio Morales (71), antes que deportista, político, empresario y “self made man”, es una de estas “rara avis” que podemos encontrar muy de cuando en cuando. A lo largo de su vida mucha gente depositó la confianza en él y si depositó la confianza en él fue por una serie de cualidades que fueron previamente sopesadas. ¿Sentido común? ¿Capacidad negociadora? ¿Habilidad para la concertación? ¿Gregarismo innato? ¿Lealtad a toda prueba? ¿Facilidad resolutoria de problemas? ¿Capacidad de síntesis? ¿Sentido de la amistad? Creo que algo de todas estas cosas tiene. Él confiesa que es “muy patero”, empleando el argot popular. Pero yo no creo que solo por amiguero se le haya podido dar tanta confianza en la vida. Al conocerlo uno se da cuenta de que es un hombre sin aristas ni excrecencias en el trato y que éste tiene una indudable suavidad. Ese “corte amable” ha hecho mucho por él. Bueno, lo tengo frente a mí en una mesa del restaurante Costa Verde. Lastenio Morales es un hombre lúcido que le da a su trabajo la máxima efectividad no haciendo demasiadas cosas a un tiempo, que es en lo que caemos la gran mayoría de los mortales. No se sobrecarga y tampoco hace dejación de funciones. Se mide. Cuando toca un tema lo estudia a fondo, trata de entenderlo, de deglutirlo masticándolo bien y acaba especializándose e incluso escribiendo libros temáticos. Ha escrito seis. Sobre temas deportivos publicó en 1987 el “Manual Básico del Dirigente Deportivo” (4 ediciones), y sobre turismo: “Las zonas Francas y otras Alternativas de Inversión y Desarrollo en el Perú. Teoría, Técnica y Práctica del Turismo” (5 tomos), 1989. Con el correr del tiempo se licenció en Administración en la Universidad de San Martín de Porres, que lo distinguió como Doctor Honoris Causa años después. Es “Experto” reconocido por la Organización Mundial de Turismo. Si quisiera, se comería el mundo porque sabe delegar. Y eso es importantísimo. Pero tampoco quiere comerse el mundo. No quiere indigestiones. Le gusta sentir en su piel el soplo placentero de la vida. Comprobemos todo esto.

–¿De dónde proviene usted?
–Soy limeño, de familia trujillana de clase media. Mi padre, Lastenio, contador de profesión era aprista. Durante la revolución del APRA en el año 32 fue condenado a muerte en Trujillo, en ausencia, ya que se había fugado al Ecuador y de allí a Valparaíso (Chile), donde había ya apristas exiliados. Volvió en el 36 y conoció a una mocita de 18 años, Aída Costa, con la que se casó en el 38. Yo nací en el 39. Mi padre mejoró mucho de posición haciéndose comerciante.


 


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