Actualidad César Cataño enfrenta denuncia policial por lava do y cultiva amigos en 4x4.
Congresista Sobre Ruedas
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Nacionalista César Masluscán compró a Cataño esta camioneta Mitsubishi por US$ 30,000 al cash. En el 2008 asumió la presidencia de la Comisión de Transportes y lo benefició con una ley. |
La fotografía que abre este reportaje muestra al congresista nacionalista Alfonso Maslucán Culqui a punto de abordar su camioneta Mitsubishi Montero, modelo Pajero, placa RQW-860, a las afueras del recinto parlamentario, pasado el mediodía del martes último. “Hora de almuerzo”, decretó antes de marcharse en su 4x4.
La camioneta tiene una interesante historia. El 26 de junio del 2007, Maslucán desembolsó al contado US$ 30,000 por su compra.
Según el contrato de transferencia No 3,425 celebrado ante el notario Lucio Zambrano Rodríguez, Maslucán adquirió el vehículo a Bryan Cataños S.A., empresa del mayor importador de autos usados del país, César Cataño Porras o Adolfo Carhuallanqui Porras, actualmente investigado por presunto lavado de dinero del narcotráfico. El documento lleva estampadas las firmas y huellas digitales de Cataño y Maslucán.
Entonces el último ya era congresista por Amazonas. Al año siguiente fue elegido presidente de la Comisión de Transportes, y Comunicaciones del Congreso para el periodo 2008-2009 y desde entonces Cataño se fue en coche.
Al lobby que, con la ayuda vital de Lourdes Flores Nano, el empresario realizó en el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional para seguir inundando el país de vehículos chatarra, se sumó una ley impulsada por Maslucán que permitió ampliar la importación de vehículos usados hasta el 31 de diciembre de este año.
Así, Cataño no parecía discriminar colores políticos para establecer sus contactos. Pero ahora parece venirse en verdad un frenazo en seco.
LAVADO Y DESBALANCE
El empresario reapareció este lunes 20 en los estudios de RPP, en una intervención muy poco propicia para la ya complicada campaña de Flores Nano.
Acompañado por su abogado Carlos García Asenjo, se declaró inocente. “No tengo ninguna sentencia por narcotráfico y tampoco estoy siendo procesado por narcotráfico. Salgo a decir mi verdad. Me he estado dedicando a mis trabajos y me sigo dedicando a mis empresas”, dijo.
Según Cataño, “todo este cargamontón viene a partir de que yo saco, en el 2008, el certificado de operaciones de la aerolínea Peruvian Airlines que, a la fecha, va transportando 400 mil pasajeros. Son 32 millones de dólares sólo en la línea aérea. En el tema de los carros he facturado, en tres años, 357 millones de soles. ¿A quién perjudica eso?”, se preguntó. “Creo que no tengo que decirlo yo, a Anaper (Asociación de Representantes Automotrices del Perú) y a LAN (Perú)”.
Cataño aprovechó la ocasión para defender a Lourdes Flores, de quien dijo es una “profesional A-1”, que “me ayudó a importar vehículos usados y no chatarra, como dice la prensa”.
Pero más que asociada a la coyuntura política, la entrevista de Cataño pareció motivada en un plazo que se vence el próximo martes 28. Entonces, el Equipo Especial de Investigación (EEI), que dirige el coronel PNP Carlos Morán, entregará al Ministerio Público el informe que, luego de 14 meses de pesquisas, documenta el supuesto lavado de dinero del narcotráfico cometido por el empresario.
CARETAS pudo confirmar que será denunciado por lavado de dinero y desbalance patrimonial. La denuncia comprende a sus dos hijos, Bryan y Lady.
La Policía ha corroborado que las empresas Bryan Cataños (iniciada en 1998), Kanagawa Corporation (2000), Import Export Vizcar (2000), dedicadas a la importación de autos usados del Japón, y Peruvian Airlines (2007) “registran inyecciones de dinero de origen no legitimizado”.
El informe determina un desbalance patrimonial de US$ 3 millones en Cataño y US$ 1 millón por cada hijo.
SUBFACTURACIÓN Y DEFRAUDACIÓN
Cataño declaró a la Policía que esos S/. 357 millones los obtuvo entre el 2007, 2008 y el 2009. Durante ese periodo importó 6,935 vehículos, principalmente camiones medianos y buses. Las cifras no calzan. Al dividir dicho monto entre el número de coches importados se obtiene que, en promedio, vendió cada vehículo en S/. 50,000, un precio inferior al real valor de los camiones y buses usados.
El también piloto de carreras aseguró haber importado, entre 1998 y el 2002, otros 15,000 vehículos. Ese mismo año el Poder Judicial, apelando a decretos promulgados en el 2000 que prohíben el ingreso de carros con más de cinco años de antigüedad, paralizó la importación de 24,000 vehículos de Kanagawa Corporation. Cataño contrató a Lourdes Flores, quien presentó un amparo en el Tribunal Constitucional (TC) para favorecer a su cliente. El 7 de junio del 2002, el TC falló a favor de Cataño.
La Policía ha detectado una singular subfacturación y una millonaria defraudación de rentas de aduanas, delitos que la ex Superintendenta de Administración Tributaria, Nahil Hirsh, ya había detectado en el negocio de los autos chatarra.
En el 2004, Hirsh dijo ante la Comisión de Comercio Exterior del Congreso que la evasión tributaria en la que incurren los importadores es millonaria. “Como apreciarán, los 16 importadores de autos usados más importantes del país (con Cataño a la cabeza) no registraron pago alguno de IGV”, alertó entonces Hirsh.
La Policía considera además la defraudación de renta de aduanas como un delito precedente de lavado de dinero.
ESCUDERÍA CATAÑO
Cataño dice que trae vehículos usados y no la chatarra que contribuye decisivamente a que el parque automotor peruano sea el más antiguo y letal de la región. Sin embargo, la Dirandro documentó que los autos que trajo tienen entre 14 y 18 años de antigüedad. Y es peor en el caso de una candidata que promete ordenar el desbocado tráfico de Lima.
La incomodidad para el entorno pepecista continúa. Flores reconoció haber recibido US$ 10 mil mensuales de la empresa de Cataño hasta junio de este año, a pesar de que el escándalo estalló en setiembre del 2009.
Fuentes policiales confirmaron que, en el curso de este año, el controvertido ex diputado Horacio Cánepa, miembro del equipo de campaña de Flores (ver nota siguiente), se ha presentado en la sede de la Dirandro como asesor legal de Cataño.
Y siguen los nombres. Cataño dijo también que contrató al bufete de Carlos Hamman, ex jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), para auditar sus compañías y “no se encontró nada”. El aludido negó conocer a Cataño, pero confirmó que trabajó con Kanagawa Corporation para “revisar sus movimientos financieros del 2006, 2007 y 2008”. Quien se encargó de investigar las lavanderías terminó trabajando con quien es investigado por lavado.
Y la red de Cataño parece tenderse hasta la avenida Abancay.
BANCADA CHATARRA
El 30 de setiembre del 2008, el congresista Maslucán presentó el proyecto de Ley No 2740-2008 para ampliar el plazo de importación de vehículos usados, vía Ceticos de la Zona Franca (ZOFRA) Tacna, hasta el 31 de diciembre del 2010. Dos meses después, en noviembre del 2008, el proyecto fue sometido a debate en comisión siendo aprobado por 9 votos contra 6. Sin embargo, los congresistas Oswaldo de la Cruz, Álvaro Gutiérrez y Wilder Ruiz denunciaron que la votación tuvo “vicios” y el tema volvió a debate.
El 25 de noviembre de ese mismo año, la discusión culminó con 7 votos en contra y 7 a favor. Fue el propio Maslucán quien rompió el empate técnico con su voto dirimente e inclinó la balanza en favor de los importadores de coches chatarras.
“Recién ahora se conoce la verdad”, sostuvo el congresista Isaac Mekler. “Este es un conflicto de intereses delincuencial y un evidente favorecimiento indebido a una persona que hoy viene siendo procesada por narcotráfico y que ha importado vehículos que vienen contaminando el país, gracias a leyes con nombre propio que lo han favorecido económicamente. Es un verdadero escándalo para el Congreso”.
Mekler, quien perteneció al Partido Nacionalista, recordó que “desde un inicio Maslucán pidió presidir la Comisión de Transportes. Hoy sabemos por qué”.
El viernes 17, Mekler denunció a Maslucán ante la Comisión de Fiscalización del Congreso por haber incurrido en delito de función y solicitó que se investigue también el origen de los US$ 30,000 que el congresista pagó al cash por la Mitsubishi en el 2007. Maslucán, quien sigue como miembro de la Comisión de Transportes, se negó a declarar sobre la denuncia. “¿Ahora me van a investigar de dónde he comprado mi refrigeradora?”, se preguntó en son de burla cuando se le solicitó una declaración sobre Cataño.
“Pido un deslinde del Partido Nacionalista. ¿Acaso están apañando estas cosas?”, reclama Mekler. Y especula: “Creo que una ley de esta magnitud debió merecer mayores regalos”. Maslucán y un grupo de congresistas tacneños a los que se conoce como la “bancada chatarra” han presentado otro proyecto de ley para ampliar por cuatro años más, hasta diciembre del 2012, el plazo de importación de los autos usados que vence este año gracias a la referida ley.
Todo sugiere que Cataño no es ningún tacaño para proteger su muy cuestionable negocio. Pero aquí ese timón cambiado puede terminar metiéndose contra el tráfico del proceso municipal para luego estrellarse en el Congreso de la República.