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Entrevistas Dramaturgo Alonso Alegría y sus múltiples aventuras más allá de las tablas.

El Teatrero Versátil

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“No escribo como otros autores, no escribo las ideas que se me ocurren. Mis obras son parte interna de mí...”.

Estoy almorzando en el restaurante Costa Verde con Alonso Alegría (70) y lo primero que me viene a la cabeza es que para éste el ser hijo de Ciro Alegría, el novelista indigenista que con sólo tres obras (“La serpiente de oro”, “Los perros hambrientos” y “El mundo es ancho y ajeno”) se convirtió en uno de los más grandes hitos de la literatura peruana de todos los tiempos, no debe ser cosa demasiado fácil por la inmensa importancia del padre y lo que representa para la cultura peruana. Démonos cuenta de esto. El propio Mario Vargas Llosa ha afirmado que “El mundo es ancho y ajeno”, obra traducida a 30 idiomas, constituye “el punto de partida de la literatura narrativa moderna peruana y su autor (Ciro Alegría) nuestro primer novelista clásico”. Todos pensamos que el ser hijo de padre célebre impone condiciones en la vida y la realidad demuestra que no es exactamente así. Alonso Alegría nos lo descubre: “la gente me pregunta qué se siente al ser hijo de Ciro Alegría y yo no sé describirlo porque siempre lo he sido. No tengo respuesta para esa pregunta”. Sin embargo, Alonso Alegría ha sabido abrirse camino en la literatura, y no exactamente en la novelística como lo hizo el padre, sino principalmente en el teatro que ha resultado ser la pasión de su vida. Y aun siendo polimorfo en su trabajo (ha realizado actividades en televisión, radio y cine), es en el teatro, como autor y crítico, donde ha destacado poderosamente cimentando su fama. Soy “teatrero”, y este adjetivo es el que, según él, define mejor a la gente de teatro. La palabra “teatrero” que emplea Alonso tiene para mí, ahora que la oigo, un sentido realmente entrañable, casi enternecedor, muy definitorio, aunque lleno de vaguedades que abrazan, en tiempo y espacio, lo que es una forma de vivir y de ser. Porque este “teatrero” tiene resonancias estables de antiguo corral de comedias o itinerantes derivadas de los viejos cómicos de la legua y abarca todo, desde las bambalinas más simples hasta los cañones de luces más sofisticados o los cicloramas más azulinos y etéreos. Que nos cuente el teatrero Alegría su vida e inquietudes.

–Usted es chileno, ¿no es así?
–Soy peruano e hijo de peruanos, aunque nací en Chile y a los 9 meses de nacido me trajeron al Perú. Mi padre, el escritor Ciro Alegría Bazán, era activista del APRA en los años 30 hasta que lo apresaron y lo encerraron en el Real Felipe y luego, desde allí, lo llevaron a alta mar, lo metieron en un barco (detenido previamente por telégrafo) y lo enviaron a Chile, deportado. Mi madre, que lo conoció en la cárcel…


 


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