Elecciones Munic... El debate y los últimos días de una campaña con Xanax. El jueves serán los cierres de Flores en San Juan de Lurigancho y Villarán en el Campo de Marte.
Arremetida Final
 |
Flores recuperó la dimensión de polemista que ya había dejado ver durante su paso por el Congreso. |
El debate del lunes 27 rompió fuegos en la última semana de una campaña municipal para la antología. La pepecista Lourdes Flores Nano subió al podio como si de un ring de box se tratara y jugó todas sus cartas para ac ortar las diferencias con Susana Villarán de Fuerza Social, la gran protagonista inesperada en estos comicios. El jueves serán los cierres de campaña en San Juan de Lurigancho y el Campo de Marte, respectivamente.Durante el debate, Susana Villarán perdió la dorada oportunidad de pronunciar las palabras “Cataño”, “importación de chatarra” y “poto”. En los días siguientes se vio obligada a responder las acusaciones de su competidora luego de varias semanas en las que la agenda de campaña fue sentada por la ex ministra.
Cuando las certezas parecían instaladas, las últimas horas de la campaña formulan importantes, y emocionantes, dudas.
PRIMERA DUDA: ¿QUIÉN GANÓ EL DEBATE?
Lourdes Flores sorprendió y recuperó la dimensión de polemista que ya había dejado ver durante su paso por el Congreso. Salió con la pierna en alto y los dientes afilados. En el camino mostró una imagen agresiva y puso interesantes interrogantes sobre el programa de su contendora y sus aliados. Organizó conceptos y reiteró propuestas.
La pepecista buscó dar un golpe de timón en el tramo final de la campaña por la alcaldía de Lima e inyectó de suspenso los días previos a la elección del domingo 3.
Si hay que atenerse al debate como una confrontación política, Flores lo ganó. De ello hicieron eco varios analistas consultados en los medios.
Otra corriente de interpretación considera más bien que la agresividad de Flores puede volverse contra ella entre algunos sectores del electorado. En ese orden de ideas, una cosa es ganar el debate, otra el post-debate y es todavía más distinto imponerse en la elección (recuérdese el ejemplo Vargas Llosa-Fujimori de 1990).
Sea cual fuere la interpretación que se imponga, lo más sorprendente fue que Susana Villarán no respondiera a la arremetida en casi ningún momento.
SEGUNDA DUDA: ¿POR QUÉ NO RESPONDIÓ SUSANA?
Es una figura clásica en los debates. El puntero evade los ataques de quien lo sigue en las encuestas y opta por no salirse de su caracterización como candidato. Pero al final del encuentro del lunes 27 debieron preguntarse en la campaña de Villarán si tal figura no se llevó al extremo.
La candidata de Fuerza Social dibujó un perfil para esta campaña que ha sido respetado desde un principio y al pie de la letra. “No es identificada con alguien que muerde”, sostiene uno de sus principales colaboradores. “Hemos evitado hacer críticas y tampoco contestamos las campañas negativas”.
Villarán se quedó sin responder y prometió una y otra vez que “la esperanza vencerá al miedo”.
Flores, por su parte, cumplió el papel que probablemente le tocaba frente al exponencial salto en las encuestas experimentado por Villarán. Pero también formuló acusaciones tendenciosas y hasta llanamente falsas.
Un referente cercano fue el debate celebrado antes de la segunda vuelta de las presidenciales del 2006 entre Ollanta Humala y Alan García. El actual presidente llevaba una buena delantera en las encuestas y no se detuvo demasiado en el fuego graneado de Humala. A pesar de ello, y a diferencia de Villarán, sí se cuidó en retrucar con respuestas de pocas palabras.
Aunque el debate fue solo uno de varios factores, el amplio margen que AGP le llevaba a Humala en las encuestas se redujo a solo 5 puntos en las urnas, lo que era un escenario previsible para la campaña aprista.
Con el “apagón” de encuestas en rigor durante la presente semana, las dudas del millón consisten en saber si Villarán verá su impulso detenido y si Flores podrá remontarla.
TERCERA DUDA: ¿AL VOTO LE IMPORTA LA POLÍTICA?
La pepecista se esmeró en reivindicar su ideario político. Como lo hizo con el tachado Alex Kouri, y como se le oye en una de sus conversaciones con Felipe Osterling recientemente “chuponeadas”, Flores buscó “marcar la cancha”.
Acusó a Villarán de no ofrecer, como ella, “orden y tranquilidad”. Y son preceptos que se encuentran en la base misma de la Democracia Cristiana, de donde proviene. Criticó el que consideró el fracaso de la izquierda en el Perú y al final remató con una salva moral (“defiendo la vida desde la concepción”). Para cerrar lanzó una arenga a sus simpatizantes: “nunca nos acomplejemos de los valores que defendemos”.
Durante todo el debate, Flores jugó a la oposición entre el orden, representado por ella, y el caos, que identifica con la plataforma de Villarán.
No es un argumento gratuito. En el reciente estudio sobre el elector peruano que Apoyo preparó para el Jurado Nacional de Elecciones, con el financiamiento del PNUD, un 47% de limeños responde que “prefiero vivir en una sociedad ordenada aunque se limiten algunas libertades”, mientras que el 45% opta por “una sociedad donde se respeten todos los derechos y libertades, aunque haya algún desorden”.
El mismo sondeo señala que un total de 63% considera que los medios tienen poca o ninguna influencia en su voto y un 48% piensa lo mismo de los debates.
Algunas de las primeras planas del martes 28 parecían referirse a eventos distintos. Correo tituló entre signos de exclamación que Lourdes Flores “pasó por encima” a Susana Villarán. La Primera, en cambio, consideró que la última “se paseó” con la pepecista.
CUARTA DUDA: ¿PESAN LOS ALIADOS?
Luego de un intercambio de cortesías y una ronda de intervenciones, Flores rompió fuegos contra su contrincante. Primero recordó que allí, en Villa El Salvador, había sido asesinada María Elena Moyano “por el partido comunista Sendero Luminoso” y miró de reojo a la candidata de Fuerza Social.
De allí dedicó un porcentaje del tiempo para persuadir al electorado joven porque “ustedes no han vivido las horas del terror, el desorden y la oscuridad. Eso se acabó en el Perú, que no vuelva nunca más”.
Hubo otras alusiones al senderismo.
Flores criticó a Villarán por un viaje que hizo a Londres en el 2003 para ofrecer una conferencia, invitada por el Peru Support Group (PSG), al que acusó por defender a Sendero Luminoso.
De una mirada a la página web del PSG se desprende que manejan una temática ambientalista y de defensa de los Derechos Humanos. El trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación es frecuentemente citado. El grupo fue erróneamente incluido en un atestado policial del año 2003. En el documento se pretendía establecer la filiación senderista de Adolfo Olaechea, a quien se vinculó como supuesto propagandista de Sendero en Europa. Pero era otro grupo, el Comité Sol Perú, el que actuaba como la fachada del senderismo en Inglaterra. En carta distribuida el martes, su presidente Lord Avebury, reitera que “el PSG es un grupo de sociedad civil sin cualquier vínculo pasado o actual con Sendero Luminoso. El PSG ya rebatió exitosamente este tipo de acusación anteriormente”.
Flores también le enrostró a Villarán un supuesto viaje a Venecia para participar en otra supuesta conferencia radical que, luego fue confirmado, nunca se realizó.
Cuando Villarán enumeró los nombres de los miembros de su equipo técnico, Flores le reclamó “por qué oculta a Nílver López (de Patria Roja) y los señores de Ollanta Humala”.
Lo de Sendero es una peligrosa falsedad. Y ya se sabe que el Movimiento Nueva Izquierda, influenciado por Patria Roja, no será capaz de meter más de tres o cuatro regidores en una lista de 39. El humalismo ha sido rechazado por Villarán. Los vínculos se limitan al entusiasmo de La Primera y de algunos intelectuales que hace poco adhirieron al nacionalismo sin despertar gran entusiasmo de la bancada, como Alberto Adrianzén, Nicolás Lynch y Sinesio López.
Fernando Rospigliosi recordó la noche del martes 28 en el programa La Hora N que estas críticas contra el entorno de Villarán “han sido planteadas una y otra vez para fracasar siempre”. Otras voces consideraron en cambio que las críticas podrían surtir más efecto, ya que se hicieron a la cara del elector.
QUINTA DUDA: ¿CATAÑO O EL SUCHE?
La campaña de Villarán acusó el golpe y al día siguiente la candidata respondió con otra intervención para los anales de la lucha por el poder en la capital del Perú:
“¿Ustedes creen que los vecinos de Lima, que las madres de familia, que los jóvenes, habrían querido escuchar de mí propuestas agresivas sobre Cataño y el lavado de activos del narcotráfico? ¿Sobre Xavier Barrón maquillando encuestas? ¿Sobre (Felipe) Osterling digitando las carátulas de Correo? ¿Sobre Remigio Morales Bermúdez y los lobbies? ¿Eso era lo que querían escuchar los vecinos de Lima? ¿Sobre los autos chatarra que se llegó a importar en una cantidad importante siendo asesora legal y patrocinando a Cataño frente al Tribunal Constitucional? ¿Les parece que hubiese sido digno y respetuoso frente a la gente que hablase del desprecio a la alcaldía que ha mostrado o de la violencia del alcalde Burgos con ella misma cuando Burgos era candidato por su contendor? No. Esa no es Susana Villarán, no voy a hacer eso, no es mi estilo, no lo voy a hacer pero hay cosas que tengo que aclarar”.
Luego pasó a dar explicaciones sobre los 370 metros en el centro comercial El Suche que comparte con sus seis hermanos y una sobrina. Villarán no declaró esos bienes ante el Jurado Nacional de Elecciones pero sostiene que de esas rentas, unos US$ 3 mil mensuales, no ve un cobre y el dinero ayuda a sostener a dos de los hermanos y a la mujer que ayudó a criarlos. En el comando de Fuerza Social se apresuraron en poner el parche porque saben que esas confusiones crematísticas pueden hacer más daño que el discurso rojo de diez Nílver López. Y eso aunque representen una fracción de la chequera de Cataño.