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Elecciones Munic... Pero en legítima discusión.

Solidaria Idea

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Hospitales de la Solidaridad cubren un vacío, pero aún se mueven en la precariedad.

Los Hospitales de la Solidaridad no solo son un tema contencioso en la campaña municipal sino, seguramente, piezas fundamentales de la estrategia electoral presidencial de Luís Castañeda Lossio.

Estos centros se han ganado adeptos en los estratos medio-bajos de la capital, donde una población carente de atención médica adecuada busca los menores precios de sus servicios.

Lourdes Flores Nano encontró una forma dolorosa de atacar a Susana Villarán al acusarla de querer cerrar los Hospitales de la Solidaridad.

La gente de Flores repitió esta puya y una docena de grandes carteles aparecieron colgando en los puentes de la Vía Expresa, mientras Villarán negaba reiteradamente tal intención.

Argüía, en todo caso, que se distorsionaban los términos del plan de gobierno de Fuerza Social, que dice:

“Los hospitales de la Solidaridad serán mejor implementados con historias clínicas por paciente y articulados al sistema general de salud pública de la ciudad...”.

Curiosamente, el concepto no es tan distinto al del plan redactado por Unidad Nacional – PPC que promete “organizar una transferencia progresiva y ordenada de los hospitales de Lima y los centros de salud... e integrar los hospitales de la Solidaridad a esas redes”.

El hecho es que los Hospitales de la Solidaridad son materia de legítima discusión.

El domingo 26, en la revista electrónica Generación, el médico Santiago Vinces Rentería afirmó que “los ‘Hospitales de la Solidaridad’ son establecimientos de atención ambulatoria, no propiamente hospitales, porque no cuentan con servicios de hospitalización o internamiento. De acuerdo a la Norma Técnica 021-Minsa/DGSP-V.1 – los Hospitales de la Solidaridad funcionan como policlínicos y no como hospitales”.

CARETAS, por su parte, conversó con un grupo de médicos que, prefiriendo el anonimato, son aun mas críticos de este sistema.

Señalaron que hacer consultas médicas en contenedores metálicos no garantiza la salubridad ni la asepsia.

Además, no hay ventilación ni iluminación adecuadas y, agregándole un ítem al concepto del Dr. Vinces, tampoco pueden llamarse hospitales pues no cuentan con salas de cuidados intensivos.

Otro punto que cuestionan es que los médicos de la Solidaridad no se hacen cargo de los pacientes que atienden, pues son galenos que trabajan sin continuidad laboral, contratos ni concursos.

Afirman que estos centros no exigen al médico, al tomar sus servicios, la presentación de título, registro de su especialidad ni colegiatura.

La ausencia de la “historia clínica” de los pacientes, indican, es una de las mayores.

Todo paciente que ingresa a un hospital, una clínica o un consultorio debe tener una historia clínica, documento médico legal con el que se registran sus antecedentes, procedimientos a los que se ha sometido, diagnósticos, su historial de vida, etc.

Los Hospitales de la Solidaridad no tienen un registro de historias médicas de sus pacientes.

Finalmente, afirman que las clínicas establecidas están sujetas a 14 controles del MINSA, Sunasa, Indeci, Indecopi, IPEN, SUNAT, EPS, las compañías de seguros, Digemid, Digesa, etc. Pero en Solidaridad nadie supervisa, aseguran.

CARETAS, que también compartió el entusiasmo por una iniciativa que parece rudimentaria pero eficaz en un país pobre, llamó al Ministerio de Salud para desmentir o confirmar estas atingencias, pero su oficina de prensa señaló que no respondería porque podría “politizarse” el tema.

En la Municipalidad Metropolitana nos facilitaron el teléfono del Dr. Luis Rubio, el director ejecutivo de los Hospitales de la Solidaridad, quien ofreció devolvernos la llamada en “10 minutos” lo que jamás sucedió.


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