Internacional El oficialismo clama intento de magnicidio. Pero hay quienes le reclaman a Correa por provocar los hechos.
Conjura o Fractura
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José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, visitó a Correa el viernes 1. |
Mientras tanto, los presidentes de Unasur se reunieron de emergencia en Buenos Aires y produjeron un contundente documento de condena a los hechos. Alan García declaró que Correa quedó “vacunado” contra los golpes de Estado. Las diferencias políticas entre ambos gobiernos no han impedido que las relaciones entre Lima y Quito se encuentren mejor que nunca. Por eso es extrema la sensibilidad ante cualquier señal de inestabilidad entre los vecinos. Y vaya que el viernes no tuvo nada de ordinario.
Para el oficialismo, era la punta de lanza de una conspiración con mucho más alcance. El presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Cordero, declaró desde Ginebra, donde participaba de un encuentro de la Unión Interparlamentaria, que “los policías fueron usados por miembros de la oposición, cuya verdadera intención era matar al Presidente y herir de muerte a la democracia ecuatoriana”. Según Cordero, detrás de la sublevación se escondían “miembros de la oposición que se infiltraron y manipularon a los agentes”.