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Opinión Escribe RAFO LEÓN

La Garúa Con Sus Púas

MIRAFLORES, 4 DE OCTUBRE DE 2010

Si en dos horas no envío mi columna a CARETAS, pues no aparece el próximo jueves: la tiranía del cierre de la edición. Lo usual es que entregue mi texto durante el fin de semana y cuando hago viajes a lugares donde temo que no haya cabina de Internet, adelanto, gracias a lo cual suelo opinar con criterio desfasado respecto a “la coyuntura”. Hoy es lunes, 4 de octubre, seis de la mañana y claro, debo apuntar algo sobre las elecciones de ayer. Pero, ¿qué hago si aún no hay resultados oficiales? Esto que usted está leyendo aparecerá publicado el jueves 7, cuando ya la suerte esté echada, y no hay manera entonces de que lo que ponga o deje de poner, no termine siendo un boceto sin ninguna relación con lo que ocurra. Escribo en el umbral entre la vigilia y el sueño. No solo porque son las seis de la mañana y aún no aparece la luz lechosa de Miraflores y sí, en cambio, sigue garuando con tenacidad, sino porque no tengo de dónde agarrarme. La tendencia en este momento, al 43% de las mesas recogidas, da una diferencia de 1.6 a favor de Susana Villarán, lo que puede no significar nada. O sí: de pronto puede significar que aquellos a los que toca perder no acepten los mecanismos de la realidad y recurran a la violencia. No lo descarto, solo sería una consecuencia de la manera como se ha conducido la campaña. Por si usted al leer esto último tira la revista al piso, “este León nunca acierta”, pues démonos por satisfechos, me encantaría equivocarme.

También puede suceder que Susana Villarán sea la próxima alcaldesa de Lima. De ser así, me alegraré, he votado por ella y por su entorno: Eduardo Zegarra, Rafael García, Marisa Glave, Augusto Ortiz de Cevallos. No he votado por Nilver López ni por el delegado de Patria Roja ante Fuerza Social. No he votado por Fuerza Social, en realidad, sino por Susana Villarán y un grupo de gente a la que conozco y en la que confío. Creo, así, haberme conducido como la mayoría de quienes hemos optado por Villarán. Una persona, rodeada de otras personas que dan seguridad. Eso no es un partido pero si la saben hacer, podría llegar a serlo.

Lo que se le viene a Susana Villarán encima no es fácil ni es leve. En algo me hace acordar a Toledo, puesto que el mínimo margen a su favor y el préstamo de votos, son factores que incidirán en una vigilancia al milímetro a su gestión, por parte de todo el mundo pero en especial, de sus opositores. Eso será bueno siempre y cuando no signifique una continuidad con la mugrienta campaña de mentiras y cinismo que hemos tenido que soplarnos durante los últimos dos meses.

Ha empezado a amanecer, “mientras tanto la garúa con sus púas se acentúa…” dice el tango de Cadícamo. No es lo más duro que va a tener que encarar Susana Villarán, eso de la fiscalización al centavo. Es otra cosa, que si no la hace, se puede venir abajo con todo. Su tarea más importante será la de zafarse de Patria Roja. Tan sencillo como eso. Nunca necesitó de ese partido, no le hacía falta. Por haberlo sumado a su movimiento ha arriesgado demasiado y estoy convencido que jugando de otra manera, ahora Villarán estaría segura y firme en su nuevo cargo, con grandes posibilidades por delante. Ya es chisme difundido, por ejemplo, que Marco Arana –quien sí tomó distancia con Patria Roja– no está demasiado satisfecho con el fin de fiesta. Y si Arana se va, Susana sí que perdería. Un importante sector de jóvenes está mucho más atento a la posición del cura frente a la minería, que a las vaguedades de la inclusión social. Lo que se le viene a Susana con Patria Roja es un faenón. Son ya las 7, me quedan unos minutos para corregir y enviar. Me faltó espacio para especular, ¿y si ganara Lourdes? (Rafo León)


 


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