Internacional Rescate de los 33 mineros fue seguido por una audiencia mundial.
Epicentro Atacama
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Florencio Ávalos era el capataz del grupo, el segundo en jerarquía. Fue elegido para ser el primer rescatado de la mina enterrada a 700 metros en el desierto de Atacama. |
Doce minutos después de la medianoche del miércoles 13, emergió la cápsula Fénix 2 luego de tres cuartos de hora y un ascenso de casi 700 metros. De ella salió el minero Florencio Ávalos para la algarabía de todos los chilenos y, gracias a la transimisión en directo, del mundo entero. Era el capataz, el segundo en jerarquía del grupo.
Al abrazo con sus familiares, su pequeño hijo de siete años, le siguió el emocionado saludo del presidente Sebastián Piñera y los ministros que lo acompañaban. El segundo minero, Mario Sepúlveda, desató la euforia de sus compañeros con barras que parecían salidas de las tribunas de un estadio. “Yo quiero que me sigan tratando como Mario Sepúlveda, como el minero trabajador... Estoy contento, la verdad estoy muy emocionado de estar acá arriba. Nos devolvieron la vida. Es increíble que a 700 metros de profundidad, sin vernos frente a frente, nos recuperaron. Estuve con Dios y el diablo. Me pelearon y ganó Dios, me agarré de la mejor mano”.
Uno a uno fueron saliendo los 33 mineros en el rescate de esta naturaleza más exitoso de la historia. Al cierre de esta edición, y luego de varias pruebas realizadas a lo largo del día anterior y el descenso de tres rescatadores, todo marchaba sin mayores contratiempos y los mineros que iban saliendo fueron llevados al hospital de Copiapó. Número cabalístico, el pozo fue excavado a lo largo de 33 días en este punto del desierto de Atacama.