Danza La leyenda viva del ballet llega a Lima con espectáculo de danza contemporánea.
Mikhail Baryshnikov: El Danzante Inquietante
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Técnica y drama. Baryshnikov se presentará el 8 y 9 de noviembre en el Teatro del Pentagonito de San Borja. |
El nombre no le podía caer más a pelo. Llamada Hell’s Kitchen (‘la cocina del infierno’), la zona de Manhattan donde Mikhail Baryshnikov ha establecido sus cuarteles de invierno alberga todos los demonios de la creación que hasta hoy, a sus 62 años, acompañan al eminente bailarín. Epicentro de la gastronomía y otras artes, es en esa zona donde el artista decidió instalar en 2005 el Baryshnikov Art Center (BAC). Laboratorio creativo y espacio de performance, el BAC es, precisamente, la organización que trae a Baryshnikov a Lima, por obra y gracia de TQ Producciones y la Universidad San Martín de Porres.
Habiendo dicho en más de una ocasión que todo bailarín en realidad es un “sirviente” del coreógrafo, Baryshnikov llega para presentar cuatro piezas de danza contemporánea de tres coreógrafos distintos. Titulado “Tres solos y un dúo”, el evento presenta en realidad dos solos interpretados por Baryshnikov: Valse-Fantasie y Years later, de Alexei Ratmansky y Benjamin Millepied, respectivamente; y dos pas de deux al lado de la bailarina española Ana Laguna: Solo for Two y Place, del coreógrafo sueco Mats Ek.
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Calificado como “el bailarín más perfecto que jamás se haya visto”, su biografía personal, sin embargo, distó en un comienzo de la perfección, cargando con el peso emocional del suicidio de su madre cuando él apenas tenía 12 años. Lo que vendría luego ya es leyenda: sus estudios al lado del legendario Aleksander Pushkin, su sorprendente técnica que le permitió conseguir roles protagónicos a pesar de no alcanzar el metro setenta de estatura, su deserción de la Unión Soviética y su glorioso ingreso al American Ballet Theatre, y su incursión en el mundo del celuloide (desde Sol de medianoche hasta Sex and the City).
Transparencia y simplicidad, ha confesado Baryshnikov que son los secretos de su técnica, y que cada cosa que ha hecho ha sido, en el fondo, para incrementar su libertad. Y por medio de esa libertad, y con este espectáculo concebido en los fogones demoníacos de Hell’s Kitchen, Baryshnikov promete demostrar que, a sus 62 años, en lugar de vejez, lo suyo es madurez. (MDP)