Arqueología Nuevo impulso al potencial del patrimonio arqueológico Moche busca beneficiar tambien a la comundad local.
El Lado Maduro de la Luna
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El último friso moche recuperado, mitad felino, mitad iguana, Ricardo Morales lo muestra. |
El efecto benéfico de la poderosa cultura Moche (200-850 d.c.), ha tomado un segundo aire. Al cabo de casi veinte años de investigación y conservación de la Huaca de la Luna gracias a una gestión mixta entre la Fundación Backus, el Patronato Huacas del valle de Moche, y la Universidad Nacional de Trujillo, el monumento milenario ahora se convierte en un polo de desarrollo comunal contemporáneo. Así lo explica a la entrada del flamante Museo de Sitio Ricardo Morales, director del proyecto arqueológico.
El recinto museológico es un impecable edificio de ventilación natural, donde alta teconología digital que recrea la construcción de la Huaca de la Luna convive con 256 piezas encontradas y trabajadas en el sitio. Entre los tesoros de la colección destaca el celebrado Pato Guerrero, ceramio de arcilla cocida hasta la negritud, donde el ave que por allá usualmente viene con arroz aquí lleva porra y escudo de guerra con incrustaciones de nácar.
En torno al edificio, además de un centro communal para integrar al monumento con la comunidad a través de talleres artesanales, se lleva a cabo un proyecto de recuperación de plantas nativas como el molle y el algarrobo. Estos servirán de defensa natural a uno de los azotes del monumento: la erosión eólica. Los vientos arrastrando arenas de Salaverry puede llegar hasta los 50 kilómetros por hora.
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Tesoro moche, el Pato Guerrero. |
HUACA GENERANDO EMPLEO
Si la Huaca está sana, la comunidad también lo estará. Esto es palpable en el recientemente implementado proyecto de consolidar el producto turístico Moche con la inclusion de la población local –artesanos, cocineros– extendiendo la permanencia turística en la campiña Moche en beneficio de la economía local. De dos horas de visita promedio se podría pasar a mínimo medio día de visita, recorriendo talleres de céramica, de cuero, y por supuesto almorzando la proverbial cocina local, potenciada gracias a nuevos estándares de calidad difundidos entre los locales. Esta iniciativa que ya está dando frutos la financia Fondoempleo junto con Backus, el World Monuments Fund y la Universidad Nacional de Trujillo.
El único punto discordante en la armonía arquitectónica de la campiña moche es una inconsulta ladrillera cuyos residuos perjudican Huaca y frisos. Un equipo de mocheros la defiende con prolijidad de sus otros enemigos históricos, como la patología estructural, la adherencia de los muros, y la consolidación del color en los frisos. El resultado de este cuidado es presentado por Morales al levantar un plástico que protege la última recuperación, lograda al quinto nivel del edificio: la aparición de un ser mítico, mitad felino, mitad iguana, que porta una cabeza decapitada. Esa debería ser la de los operadores turísticos que no entienden el valor y la importancia de consolidar integralmente esta ruta única en la oferta al visitante extranjero.