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Policiales Carlos Moyano, la pluma clave en la venta de los terrenos del Jockey Club.

Un Falsificador Pura Sangre

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Moyano truca firmas a una velocidad que supera el trote de su caballo ‘Arielito’.

Carlos Moyano, 45 años y más de 100 kilos de peso, es un testigo excepcional en el caso de la venta de las 12 hectáreas del Jockey Club del Perú (JCP), sobre las que se erige el Jockey Plaza Shopping Center, a la empresa off- shore Amerinvest, hoy Portalia, representada en ese entonces por el congresista Raúl Castro Stagnaro, del PPC (CARETAS 2152).

La polémica transacción fue aprobada por votación en una trasnochada asamblea que duró 12 horas, el 5 de enero del 2000. Según las actas de la asamblea, 613 socios votaron por el SÍ y 538 por el NO. De ese número, 448 votos fueron ejercidos mediante cartas poder autorizadas presuntamente por cada socio. Finalmente, en abril del 2000, los terrenos del centro comercial más grande del país fueron subastados a Amerinvest en US$ 44 millones, a razón de US$ 300 el metro cuadrado.

Castro asegura que Eduardo Villarán, presidente del JCP entre 1995 y 1999, recibió al Club con una deuda de US$ 10 millones, y la multiplicó hasta US$ 47 millones en apenas cuatro años de gestión, y sumió al Jockey Club en bancarrota. Los acreedores bancarios –a quienes el Club adeudaba US$ 33 millones–, ya se habían constituido en un Sindicato para ejecutar a la institución.

Así las cosas, a su sucesor, el almirante Francisco Vainstein, no le habría quedado otra opción que vender dichos terrenos para “salvar al Jockey”, según Castro. En 1996, Villarán suscribió el primer contrato de arrendamiento con el Jockey Plaza sobre 120 hectáreas, por US$ 3.9 millones al año por 34 años. Castro asegura que el contrato con la off-shore, de propiedad de los nietos del fundador de L’Oréal de Francia, permitió inyectar al JCP US$ 40 millones de capital fresco que libró al Club de la agobiante deuda. A cambio, la renta del JCP por la cesión de los terrenos se redujo sustantivamente a US$ 500 mil por año, hasta el 2034.

“Olvidan los que hoy se tapan uno de los ojos que el JCP estaba en falencia económica en el 2000”, dice Castro. “Si no hubiera sido por el contrato suscrito, hoy el JCP no se estaría cobrando un centavo, pues habría sido liquidado”.


Congresista Raúl Castro afirma que la venta del terreno “salvó” al Jockey de la bancarrota.


En diciembre del año pasado, el JCP impugnó la subasta y ofreció como prueba el inédito testimonio de Moyano, quien asegura haber falsificado 300 poderes utilizados para validar la venta de los terrenos. En los últimos 10 años, algunos socios del JCP entablaron procesos judiciales contra Amerinvest, pero la compañía obtuvo resoluciones favorables en el Poder Judicial, tres procesos arbitrales y el Tribunal Constitucional (ver nota aparte). La semana pasada, Moyano recibió a CARETAS en el hipódromo de Monterrico y, en una singular demostración, corroboró ante las cámaras de esta revista que es un falsificador pura sangre.

–¿Cuántos poderes falsificó?
–No recuerdo bien el número. Más de 300 y todos fueron usados en la votación.

–¿Cuánto le tomó falsificar esos poderes?
–Unos 15 días. Yo acudía todos los días a una oficina que está al lado de la presidencia del Jockey Club. Era la oficina del vicepresidente. Ahora es la tesorería.

–¿Cuándo ocurrió esto?
–Entre noviembre y diciembre de 1999, poco antes de la asamblea del 5 de enero del 2000.

–¿Le pagaron por este trabajo?
–No.

–¿Por qué lo hizo?
–Por ayudar a mi tío Eloy Moyano, quien era gerente hípico y una persona muy allegada al almirante Vainstein. Él sabía de mis habilidades en esto.

–¿No fue Vainstein quien se lo pidió?
–Fue a través de mi tío. Pero él estaba al tanto de la falsificación.

–¿Fue una labor compleja?
–No. El jefe del Departamento de Socios me traía el libro de socios; yo observaba las firmas y las copiaba tal cual en el poder.

–¿Usted tiene facilidad para copiar firmas?
–Sí, desde pequeño. Es un talento natural. Se lo puedo demostrar acá mismo. (Moyano coge el DNI del fotógrafo Javier Zapata y copia la firma en 5 segundos).

–¿Durante la falsificación se vio o habló con Vainstein?
–El almirante venía de vez en cuando a ver cómo estaban los poderes firmados. Incluso falsifiqué la firma de su hijo, que se encontraba en los Estados Unidos. Recuerdo habérsela mostrado. Me dijo contento: “excelente”.

–Vainstein alega que su hijo envió el poder firmado desde el extranjero.
–Imposible. Los poderes eran legalizados aquí en la Notaría Barboza. Además, un perito grafotécnico ha certificado que ese poder falsificado lo firmé yo.

LA EXTORSIÓN


–Usted entregó los poderes en el 2005. ¿Por qué demoró cinco años en hacerlo?
–Vainstein perdió las elecciones (del Jockey) en el 2001 e intentaron desaparecer las actas de la votación originales con los poderes falsificados. Un amigo me lo contó a tiempo y yo pude recuperar todos esos documentos. Pero los guardé a petición de mi abogado. En junio del 2005, cuando el delito de falsificación ya había prescrito, entregué los documentos a los hermanos Manzur, a quienes conozco desde hace 30 años.

–¿Conoce al congresista Raúl Castro?
–Lo he visto acá (en el Jockey) en una o dos reuniones y nada más.

–Castro dice que usted es un ex presidiario.
–Hace 20 años estuve preso por tráfico ilícito de drogas.

–El congresista alega que, en el 2006, usted lo extorsionó y le pidio S/ 3 millones.
–Está loco. Inicialmente dijo que traté de chantajearlo en el 2007 y ahora dice que fue en el 2006. Eso es falso, ridículo. Los poderes originales yo los entregué en junio del 2005. Entonces, ¿cómo pude extorsionarlo cuando ya no los tenía en mi poder? Pero no me importa. Me dicen delincuente y está bien. Qué puedo hacer. Me arrepiento de lo que hice y ahora solo espero que se conozca toda la verdad. (Américo Zambrano)


Derby Judicial

La carrera por las 12 hectáreas más ricas del club hípico.

El congresista Raúl Castro Stagnaro defiende la venta de los terrenos del Jockey Plaza a su ex cliente Amerinvest, hoy Portalia, y alega que “todas estas denuncias han quedado total y absolutamente aclaradas y desmentidas en reiteradas sentencias judiciales y arbirtrales que ratifican la idoneidad de toda la operación”.

La primera demanda a la que se refiere Castro fue entablada por el socio Jorge Manzur en febrero del 2000 ante el 14o Juzgado Civil de Lima. Manzur interpuso denuncia por “impugnación de asamblea”. Dicho tribunal declaró infundada la demanda en el 2001. Manzur apeló y la Corte Superior de Lima declaró nulo el fallo.

El caso pasó a la Tercera Sala Civil que, en el 2005, declaró infundada la denuncia “por falta de pruebas”. Ese mismo año, el socio Alberto Quimper, ‘Don Bieto’, denunció a Amerinvest ante el 10o Juzgado Civil, que desestimó la demanda en el 2009.

Entonces, los socios Carlos de Martis, María Alonso Francesqui y Guillermo Noriega presentaron una demanda de amparo en el TC contra la sentencia emitida, en el 2005. Acusaron al juez Carlos Arias, miembro de la Tercera Sala Civil, de haber favorecido indebidamente a Jaime Checa, representante de Amerinvest.

Sin embargo, en agosto de este año, el TC desestimó el amparo concluyendo que “no se evidencia un proceder irrazonable de la justicia ordinaria que haya perturbado el resultado del proceso”. La demanda presentada por el JCP, en diciembre del 2009, busca impugnar la venta de los terrenos del Jockey y adjunta dos elementos que no fueron presentados oportunamente a la justicia: el testimonio de Moyano y un peritaje grafotécnico que certifica la falsificación.


 


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