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11/Nov/2010
 
 
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Cade 2010 Son profesionales exitosos, técnicos e independientes. Son los (pre) candidatos al 2011.

La Tecnocracia al Poder

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Mercedes Aráoz: el jale de la antipolítica, Alfredo Ferrero, sin partido pero con TLC, Nano Guerra García y el discurso emprendedor con proyección social y Daniel Córdova busca renovar al tradicional PPC desde adentro.

La larga cola de candidatos y precandidatos está saturando el espectro electoral del 2011. La gran mayoría de aspirantes parece haber estudiado bien las lecciones que dejó la campaña municipal: se busca un perfil independiente pero con cierta experiencia política, una especie de outsider con un pie adentro (o un insider caleta). Un profesional exitoso. Un candidato pro sistema pero con ánimo redistributivo. Y honesto por sobre todo lo demás. Ha hablado esa entelequia llamada pueblo, y varios tecnócratas ya se sienten presidenciables. Más de uno es economista.

El APRA ha jugado la carta de Mercedes Aráoz, la Dilma del García que –como Lula– apuesta por una mujer que le cuide las espaldas. Su atractivo electoral es tan innegable como su ingenuidad política. Pero quizá allí radique su ventaja. Aráoz, como buena tecnócrata, no se considera de derecha. Ni siquiera se piensa en términos ideológicos, a pesar de que su producida imagen es la mejor defensa del discurso del mercado. Su estilo antipolítico puede cautivar al elector hastiado del elenco tradicional. Su mayor reto será evitar ser la encarnación femenina de José Luis Bustamante y Rivero, e intentar construir una agenda propia para no ser percibida solo como una capa de maquillaje sobre la afeada cara lavada del partido de gobierno.

Otro obstáculo para Aráoz será Alfredo Ferrero. El ex ministro de Comercio Exterior durante el toledismo busca formar parte de alguna plancha presidencial, ya sea como candidato o como ministro. No le interesa el Parlamento, al igual que al resto de tecnócratas que aspiran a la presidencia. Busca un cargo ejecutivo, que maneje fondos. Intentará adjudicarse –al igual que Aráoz– los réditos del TLC con los Estados Unidos.

Según el economista Daniel Córdova, las múltiples conversaciones que ha tenido Ferrero con los líderes de varios partidos, además de algo poco elegante, es más de la forma tradicional de hacer política. Córdova se considera un liberal que ha estudiado mucho a Marx, “quizá demasiado”. En su juventud se acercó a la izquierda democrática por influencia de su padre. Posteriormente trabajó en la campaña de Javier Pérez de Cuéllar junto a políticos como Susana Villarán, Manuel Piqueras, Anel Townsend y Guillermo Gonzales Arica. Actualmente es director de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico. Córdova dice abogar por la formación de institucionalidad. Por volver a los partidos, renovarlos y fortalecerlos internamente. En un arrebato demócrata decidió publicar un aviso a toda página en El Comercio donde ya da por hecha su precandidatura. El gesto ha incomodado a ciertos miembros del PPC.

Córdova comparte con Nano Guerra García el perfil emprendedor que siempre atrae a buena parte de la opinión pública. El discurso de crear riqueza busca rescatar al emprendedor nonato de las taras del Estado. Es el abogado Guerra García quien mejor ha sabido empatar este nuevo credo con la real politik del caso peruano. Su próximo libro con editorial Planeta plantea una distopía: ¿qué pasaría si los emprendedores peruanos, hartos de la clase política, decidieran hacer una huelga?

A su ya conocido discurso emprendedor Guerra García le añade una más amplia mirada política. Más allá de las demandas individuales, ¿qué hacer con las necesidades colectivas? Para el abogado y posible candidato a la presidencia por Fuerza Social, las empresas privadas no deben colisionar con el bienestar de la sociedad ni con el medio ambiente. En esa línea, Guerra García intenta romper la dicotomía generar-distribuir riqueza. Dice no sentirse cómodo ni en la izquierda ni en la derecha. Entre sus autores destaca a Ayn Rand y Gustavo Gutiérrez. Se inclina por una sociedad más justa e igualitaria. Pero sobre todo libre del Estado, como la querían tanto Popper como Lenin.

Una breve muestra de lo que se viene en la campaña del 2011. (Carlos Cabanillas)


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